El incidente ocurrido el jueves en el Barrio del Progreso, en el que un niño estuvo a punto de ser degollado al caer sobre una alambra en mal estado, ha reabierto viejos temores y provocado actuaciones inmediatas. Cuando un chaval de 12 años falleció al caer sobre él una portería, en el año 2003, las autoridades fijaron todas y cada una de las porterías sembradas por el municipio. Por el contrario, el hijo de María del Carmen Ibáñez, de ocho años, podrá contar su accidente, que por suerte sólo le produjo una larga herida en el cuello, de la que se recupera sin mayores problemas. El estado de las alambradas en muchas de las pistas deportivas municipales puede provocar más sustos, por lo que la madre del menor ha cursado una denuncia contra el Ayuntamiento de Murcia, que lamentó lo ocurrido.