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Martes, 9 de mayo de 2006
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MURCIA
ANTONIO GONZÁLEZ BARNÉS CONCEJAL DE CULTURA Y FESTEJOS DE MURCIA
«Dejo la política con mucho dolor; mi corazón ya no tiene fuerzas»
No se presentará a las próximas elecciones y en agosto los médicos dirán si puede o no acabar la legislatura
RECTA FINAL. González Barnés, ayer en su despacho. / MARTÍNEZ BUESO
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«Me encuentro mejor anímica e intelectualmente que físicamente. Noto que mi cabeza va muy por delante de mis facultades físicas», indica Antonio González Barnés (Murcia, 1953), periodista de profesión y desde 1995 concejal de Cultura y Festejos del Ayuntamiento de Murcia. Barnés, enfermo del corazón, luce camisa rosa, reloj a la moda en tonos azules, pantalón clásico y su inevitable pelo con gomina. Su despacho, al mediodía de ayer, parecía la Feria de Sevilla, el Santuario de Lourdes, la casa de los locos, un tablao flamenco o todo eso a la vez. Gente esperando a encontrarse con él por todos lados y los teléfonos echando humo. Llevaba varios días de baja, en esta ocasión por gripe, y daba la sensación de que quería -a toda máquina- poner el trabajo al día. Y el concejal a quien el alcalde Miguel Ángel Cámara confió la Cultura y los Festejos de la ciudad, y a quien los médicos y su familia le han rogado que se tranquilice, que no se altere, que baje el ritmo de trabajo y que tome conciencia de que su corazón no está para bromas, la verdad es que es un huracán imposible de controlar. No se presentará a las próximas elecciones, y en agosto los médicos le aconsejarán -y él se ha comprometido con su mujer y sus hijas a hacerles caso- si debe dejar la política antes de acabar la legislatura.

- ¿Cómo se siente?

- Animado. La última vez que estuve ingresado me hicieron un trasplante de células madre, y en agosto me harán una revisión para ver si se han reproducido o no y si mi corazón está más fuerte.

Respiración

- Físicamente, ¿qué nota?

- Cuando intento mantener el mismo ritmo de trabajo que siempre, noto que me falta un poco la respiración, una sensación de agobio muy desagradable. Me explican que es como si mi corazón funcionase sin ni siquiera llegar al 40%. Pero bueno, la ilusión, las ganas de hacer cosas y el deseo de vivir están al 100%.

- ¿Cómo recuerda su último ingreso en Urgencias de La Arrixaca?

- Fue muy duro, porque mi familia se asustó mucho. Hubo un momento, mientras estaba ingresado, en que los médicos dudaban de que pudiera sobrevivir en las próximas 24 horas. La suerte fue que me pusieron una medicación que funcionó muy bien y que evitó una operación de urgencia a corazón abierto. Estaba más allí -en el otro mundo- que aquí.

- ¿Qué sentía en esos momentos que describe?

- Nada. Ni miedo ni nada.

- ¿No se asustó?

- No, cuando entro a la Arrixaca, y lo digo de verdad, yo sé que me curo y no pierdo la esperanza. En el trayecto desde mi casa al hospital sí sentí auténtico miedo, pero una vez que me vi en Urgencias y empezaron a ponerme cables por todos lados, me tranquilicé totalmente y me dije: tranquilo, me van a curar. Además, tampoco sabía la gravedad de mi situación.

- ¿Cuál fue el peor momento?

- Al día siguiente de entrar en la UCI, vino a verme el doctor Ramón Arcas. Pensé: esto es grave. Mi padre murió por un problema grave de corazón, después de seis meses de estar en estado de coma. Me asuste. Pero me animaron enseguida, me hablaron del transplante de células madre, una tecnología puntera a nivel mundial que da a veces muy buenos resultados, y todo lo que hicieron y me implantaron dentro del cuerpo funcionó.

- ¿Se sintió acompañado?

- Sí. Estaban rezando por mí comunidades de monjas de clausura, vino a verme al hospital el obispo Reig Pla, las llamadas de teléfono no paraban. Y mi familia... (Se emociona, se calla).

- ¿Qué descubrió en su familia que desconocía?

- Que mi hija mayor, Alba, se ha hecho toda una mujer. Descubrirlo ha sido lo mejor que me ha aportado la enfermedad. Yo la veía como una niña; ahora sé que no lo es y me gusta ver que es una persona con valores y que sabe afrontar las situaciones con valentía.

- Ella también le ha insistido mucho en que deje la concejalía. Exactamente, ¿qué piensa hacer?

- No voy a estar en las próximas elecciones. No voy a estar por una cuestión física, de salud. Me consta el cariño personal y el reconocimiento del alcalde, Miguel Ángel Cámara, que es recíproco. Pero no puede ser. Lo que yo quisiera es acabar la legislatura, para evitar cualquier problema al alcalde y al equipo de Gobierno, pero eso ya no depende de mí.

Aspiraciones

- ¿Cuándo sabrá si agotará o no este mandato?

- No depende de mis deseos. En agosto, tras una pruebas, los médicos me dirán si puedo o no acabar la legislatura. Las ideas no me faltan, el riego sanguíneo al cerebro tampoco -dice con una sonrisa-, pero el corazón ya no tiene fuerzas.

- ¿Deja la política con tristeza?

- La dejo con un profundo dolor por no poder seguir trabajando por mi ciudad.

- ¿No le hubiera gustado ser un día consejero de Cultura?

- No, no, de verdad que no. Yo estoy en política porque me llamó Miguel Ángel Cámara y porque me gustó su proyecto de política municipal, que es la más directa. No tenía más aspiraciones políticas, yo no soy una bestia política. Yo soy un murciano, periodista, que cree que ha hecho con dignidad su trabajo al frente de una concejalía. He demostrado que los periodistas somos capaces de hacer política con buenos resultados. Además, siempre he sabido que yo estaba en política de forma interina. Pero las facultades físicas son ahora las que mandan, y yo no sé entregarme con reservas. No sé. Yo a las cosas les echo las vísceras por encima. Yo quiero ver cómo se preparan los desfiles, cómo se preparan las exposiciones, cómo se montan los escenarios... Y eso que tengo la suerte de contar con un equipo de técnicos a los que les doy las gracias por lo bien que hacen su trabajo. Me gusta quedarme hasta las tres de la mañana a ver cómo se quema la Sardina para poder opinar. No quiero que me cuenten las cosas, quiero verlas yo.

- ¿Qué hará en el futuro?

- No sé que haré cuando deje la concejalía, porque tampoco sé en qué condiciones estaré para volver a ejercer el periodismo o para trabajar en otra cosa. No lo sé. Mi idea es disfrutar de mi familia, escribir artículos, comentar cosas en la radio, piropear las fiestas de primavera de Murcia, su Semana Santa, hablar de toros.

- ¿Le gustaría dirigir el Festival Murcia tres culturas, que usted considera uno de sus grandes logros?

- Me gustaría estar vinculado a este Festival, y creo que la Fundación que vamos a crear puede ser un lugar magnífico para ello. Pero no lo sé tampoco. Mi futuro, personal y profesional, está en el aire.

- ¿Está satisfecho de su trabajo?

- Hay muchas cosas de las que sí estoy satisfecho.

- ¿Por ejemplo?

- De que la pedanía de La Tercia, Gea y Truyols, con 300 habitantes, tenga un centro cultural. ¿Un lugar a 34 kilómetros de Murcia donde las chicharras es lo único que se escucha! Cuando llegué, en 1995, había sólo quince en funcionamiento y ahora hay 56. Son muchos millones de euros, muchos técnicos y mucho trabajo. Y una apuesta por descentralizar la cultura que está dando muy buenos resultados.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.

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