«En el Teatro Romea es habitual venir a trabajar sin contrato y que te lo manden a los quince días firmado por una de las partes. En su gestión hay muchas rarezas que quizá algún día se destapen», asegura Alberto, de la productora Suspiro. Al preguntarle por cuáles son, asegura: «Nuestra misión no es actuar de paladines de nada, nosotros queremos arreglar nuestro problema», afirma.
Por su parte, Lorenzo Píriz-Carbonell se defiende diciendo que «son muchísimas las transacciones que el teatro realiza cada año y que no tenemos problemas nunca. Somos de los pocos teatros de España en los que el artista se va con su pago hecho».
Lo cierto es que la demanda de Suspiro, que en ningún momento amenaza con no volver a trabajar al Romea, se suma a la decisión de la productora Concha Busto, que asegura que, mientras siga la actual dirección del Romea, no traerá ninguna de sus producciones, algunas de la categoría de El Verdugo, con Juan Echanove y Luisa Martín, que ha cosechado un gran éxito en teatros de la Región como el Nuevo Teatro Circo.