El triángulo de la zona oeste formado por Cuesta Blanca, Tallante y Perín es el escenario de los más sangrientos crímenes ocurridos en Cartagena en esta primera década del siglo XXI.
El más cruento ocurrió en octubre de 2002 en Tallante. El británico Ray Moore fue asesinado presuntamente por su esposa -que está en la cárcel, a punto de ser juzgada-, descuartizado y enterrado en el jardín de su casa. Tras la confesión de ella en un tabloide británico, fue detenida por la Guardia Civil, cuyos investigadores encontraron retos óseos en la finca.
El 6 de abril de 2004, el también británico Owen T. Herbert murió acuchillado en su casa de campo de Cuesta Blanca. Su esposa pasó 15 meses en prisión acusada de matarlo tras una noche de celos y mucho alcohol. La mujer fue declarada «no culpable» de aquel crimen por un jurado popular.