Una vez más el Consejo de Ministros ha negado un trasvase para riego, incumpliendo de forma clara la ley que declara como recursos excedentarios todos los embalsados en Entrepeñas y Buendía por encima de 240 Hm3. El pasado viernes había unos 340 Hm3 en dichos embalses, por lo que sin el menor problema se podía -y debía- haber atendido la propuesta de la Comisión Central de Explotación de un envío de 20 Hm3 para riego.
La excusa oficial ha sido otra vez la de garantizar los abastecimientos. Pero no se ajusta a la verdad. El envío de esos 20 Hm3 no provocaba ninguna afección a las reservas para futuros abastecimientos en el Segura. En cuanto al abastecimiento del Tajo, ningún problema hay puesto que para ello está la reserva intocable de los 240 Hm3. Y en lo que se refiere al abastecimiento del resto de Castilla-La Mancha, tampoco es cierto que estuviera afectado, ya que el mismo no se realiza con recursos de la cabecera del Tajo, salvo el caso de las poblaciones ribereñas a Entrepeñas y Buendía, las cuales si algún problema tienen de suministro no es por falta de agua sino de las infraestructuras que el Gobierno de Castilla la Mancha no ha realizado a pesar del dinero recibido del trasvase precisamente para ese fin.
No es cierto pues el argumento empleado. Dentro de pocos días rectificarán y aprobarán dicho trasvase. Igual ocurrió en el mes de octubre pasado, donde se denegó inicialmente el agua para riego y solo veinte días después, tras la tangana correspondiente, el Gobierno rectificó y aprobó el envío. Lo que pasa una vez más es que se juega a la política con el agua. No importa el sufrimiento de miles de familias cuya economía depende de esos recursos, sino que al parecer es más importante el fortalecimiento político del presidente Barreda. Igual hicieron en Aragón, con el Ebro.
Es evidente la influencia en la materia del gobierno de Castilla-La Mancha, y buena prueba es que mientras aquí todos dábamos por sentado el envío de los 20 Hm3, ellos ya sabían que se iba a producir el cuarto trasvase 0 de este año, y así lo dijeron públicamente, antes incluso de terminar el Consejo de Ministros. El Gobierno ha hecho caso omiso de la propuesta oficial de la Comisión Central de Explotación, que es el organismo técnico especializado en la materia, y ha dado más crédito al parcial y sectario informe presentado por Castilla-La Mancha.
En ese informe se pretendía justificar la falta de necesidad de agua para riego, presentando fotos con embalses llenos de agua, y con la existencia de numerosas grúas en las urbanizaciones de golf. La incorrección es manifiesta. En este año hidrológico -desde octubre de 2.005- sólo se ha aprobado para riego un trasvase de 18 Hm3 en origen, cuando en condiciones de normalidad en esta fecha ya tendrían que haberse aprobado en origen más de 250 Hm3. Si sólo ha venido un 7% de la dotación normal, ¿cómo es posible que estén llenos los embalses? Es verdad que nuestros regantes usan el agua de forma eficiente, pero desgraciadamente todavía no hacen milagros.
En cuanto a las grúas y las urbanizaciones de golf, parece insinuar dicho informe que el agua de riego se estuviera derivando para ese uso, lo cual no es cierto y demuestra un gran desconocimiento en la materia. Los regadíos del trasvase tienen sus zonas regables perfectamente delimitadas, así como establecidas por ley sus dotaciones. En realidad las citadas urbanizaciones de donde consumen el agua es de los abastecimientos, es decir del uso para el que Castilla-La Mancha no pone objeción alguna, lo que es una contradicción más de ese informe. La necesidad principal de estas urbanizaciones no es tanto el riego del campo de golf, como la demanda de su población y de sus zonas de recreo y ornamentales (piscinas y jardinería). Y todo ello sale del agua de abastecimiento, el cual como no tiene recursos suficientes para cubrir esa creciente demanda, se ve en la necesidad de ocupar recursos destinados al regadío. La Mancomunidad de Canales del Taibilla sigue debiendo a los regadíos del trasvase cerca de 40 Hm3 de agua, y se sigue trayendo cada año recursos de la cabecera del Tajo por encima de su dotación legal, con cargo a unas inexistentes menos pérdidas. Desde el año 98 -e incluso antes- se derivan de la cabecera del Tajo, para abastecimiento, unos 30 Hm3 por encima de su dotación legal. Si todos estos recursos no hubiesen sido detraídos de la cabecera, en estos momentos la situación sería bien distinta para el regadío.
Lo ocurrido en el presente caso no es más que otra vuelta de tuerca en lo que parece ser la pretendida trayectoria final del trasvase, quizá fruto de aquel acuerdo -todavía secreto- de la ministra con Barreda. A consecuencia del mismo ya se aprobó el pasado año una reforma legal que literalmente dice que los recursos del trasvase se revisarán en el futuro, a medida que el Gobierno realice inversiones en la cuenca del Segura que garanticen sus necesidades; y que las reglas de explotación del trasvase no se modificarán «en esta legislatura», donde no es difícil aventurar que podrán serlo en la siguiente. Esta reforma, que claramente es perjudicial para nuestros derechos en el trasvase, y que ciertamente puede suponer su final, ya en su día se nos quiso presentar como beneficiosa y que en realidad el trasvase no se tocaba.
Se nos dijo por otro lado que la solución vendría a través de desaladoras con un agua a precio asequible para el regadío, pero el coste del agua desalada del mar es inviable para riego. La ministra Narbona se comprometió entonces públicamente a que el precio fuera entre 0'12 y 0'30 euros/m3. La realidad sin embargo es que se quiere aplicar el precio máximo citado -0'30- pero a pie de planta, mientras que al regante le podía costar en realidad cerca de 0'54 euros/m3, lo que resulta imposible de asumir. De ahí el tira y afloja actual para conseguir un precio asequible para riego. Precio del agua desalada que, aún en el caso de llegarse a un acuerdo, será carísimo y además estará fuertemente subvencionado, a diferencia de lo que ocurre en el agua del trasvase donde siempre hemos presumido de abonar su coste. ¿Qué pasará si llega a imponerse alguna vez la exigencia europea de abono total de los costes del agua? Además, en todo caso, el agua desalada nunca podría cubrir las necesidades del regadío.
Fácil es concluir que no sólo está en riesgo el trasvase, sino que claramente lo está el futuro de la agricultura de regadío en nuestra zona. Si ese es el propósito, que lo digan de una vez. Déjense de milongas, y afronten de una vez una reconversión, si eso es lo que quieren. Pero naturalmente indemnizando a quienes se perjudica, tal y como se ha hecho en otros sectores productivos.
José Manuel Claver Valderas es secretario general del Sindicato Central de Regantes del Trasvase.