Los dos se han acostado con todas las feas de Segunda. El camino del Lorca y Ciudad hasta el telón de cierre es plano como una tabla de surf, constelado de equipos que ni fu ni fa, que no se juegan nada aunque irán hasta las cejas de primas orondas como balones hinchados. Al margen de pasteleos, componendas y trapicheos, quedan seis jornadas como seis soles y sólo una enfrenta a los dos equipos murcianos con rivales que ahora les sobrepasan: Ciudad-Nástic en la última y Levante-Lorca en la penúltima. No hay más.