El alemán Michael Schumacher (Ferrari) se llevó ayer la victoria en el Gran Premio de Europa de Fórmula 1, quinto de la temporada, al ganar la partida al español Fernando Alonso (Renault), que se clasificó en segundo lugar en el Nürburgring alemán pese a salir desde la pole position.
Fernando Alonso, actual campeón mundial, partió desde la primera posición de la formación de salida y la pudo mantener hasta el segundo repostaje, en el que Ferrari volvió a aplicar una mejor estrategia que Renault para colocar a Michael Schumacher en un liderato que ya no dejó escapar hasta el final.
La de ayer es la victoria número 86 de Michael Schumacher y la segunda consecutiva, ya que hace dos domingos se impuso en el Gran Premio de San Marino, en el circuito de Imola (Italia). Además, ésta en la sexta victoria del germano en el Gran Premio de Europa, cinco de las cuales las ha logrado en este trazado (la otra la obtuvo en el circuito de Jerez de la Frontera).
Fernando Alonso, que este año lleva dos victorias (Bahrein y Australia) y tres segundos puestos (Malasia, San Marino y Europa), sigue liderando el Mundial de pilotos, ahora con trece puntos de ventaja sobre Michael Schumacher, que ha recortado en dos la desventaja con la que acudió a Alemania.
El inicio de la carerra
Alonso tomó la salida, como suele, con brillantez. Esta vez desde la pole por primera vez en lo que va de temporada, el asturiano sorteó primero la primera curva y supo mantener a raya a los dos hombres de Ferrari. Massa, que salió mejor que Schumacher, se apartó para permitir a su jefetomar la delantera en el primer giro.
El piloto español aguantó con eficiencia la primera plaza, con el kaiser por detrás en un margen que rondaba, por encima o por debajo, el segundo. Ambos se fueron escapando del resto para entablar un particular combate en el que en vez de golpes se intercambiaban vueltas rápidas.
Para obtener el sábado la pole, Renault cargó el coche de Alonso con menos combustible del habitual, por lo que la primera parada de éste para repostar se produjo alrededor de diez vueltas antes de lo que suele acostumbrar.
Schumacher se detuvo por primera vez sólo un giro más tarde, por lo que al regresar a la pista se mantenía a la estela de Fernando Alonso, mientras Raikkonen se hacía momentáneamente con el mando de la carrera, por delante del inglés Jenson Button (Honda), que no pudo acabar por una avería.
El piloto de Renault, con un título mundial, y el de Ferrari, siete veces campeón, siguieron en las dos primeras plazas, uno pegado al otro, hasta que llegó el momento clave de la carrera, el segundo repostaje. Alonso se detuvo por segunda vez en la vuelta 38, pero Schumacher no lo hizo a continuación, sino tres giros después.
Mientras esperaba para parar por segunda vez, el piloto alemán agregó dos vueltas rápidas más a su botín y una tercera que estuvo cerca de serlo. Y amasó una renta suficiente como para regresar a la pista por delante de Fernando Alonso, pero con un margen ya inalcanzable para éste. A Alonso ya sólo le quedaba esperar un fallo de su rival, pero el séptuple campeón mundial no cometió ni uno.