Ya ha pasado un tiempo desde tu partida. A pesar de lo mucho que te extrañamos todo va recobrando el ritmo normal. Es cierto que la vida sigue y está bien que así sea.
Es el momento de dar gracias a todos los que han estado junto a nosotros durante el tiempo que ha durado tu enfermedad, sobre todo el último mes, cuando se agravó y nos vimos arropadas más que nunca.
Queremos dar las gracias a Eusebia, nuestra tía, que ni un día nos ha dejado solas.
A Chonica, una hermana más para nosotras. Gracias a Isabelita, Isabel y Carmen, que te han cuidado y han hecho todo lo posible para que no te faltara de nada.
Gracias a Pedro, Salvador y María Ester, los enfermeros del consultorio de Aledo que tanto bien te han hecho.
También a M.ª Dolores, tu doctora, por sus desvelos y su atención. Todos ellos han demostrado un gran nivel profesional, y más una enorme calidad humana.
A Pascual, párroco de Aledo, que atendió tus necesidades espirituales y alivió tu alma hasta el final.
Gracias a los amigos que han acudido sin necesidad de pedírselo y han estado y están para todo: las alegrías y las tristezas.
En tu enfermedad hemos tenido la oportunidad de devolverte una pequeña parte del amor y la dedicación que tú nos has dado durante toda la vida; para nosotras, tus hijas, ha sido muy hermoso poder hacerlo
Lloramos tu ausencia pero también damos gracias a la vida por habernos dado a una madre como tú.
Isabel, Ascensión, María Dolores, Lina y Alicia Martínez Jiménez