La Ejecutiva de Esquerra Republicana de Catalunya acató ayer la decisión de sus bases: pedirá el no a la reforma del Estatut en el plebiscito previsto para el próximo 18 de junio. La rectificación de los dirigentes del partido -que hace tan sólo una semana aprobaron una resolución en la que propugnaban el voto nulo- sitúa al gobierno de la Generalitat ante un escenario complicado. El presidente de CiU, Artur Mas, apenas esperó unos minutos para reclamar a Pasqual Maragall que «recomponga» de inmediato su gabinete y rompa con la formación independentista. «Que no haga hacer de nuevo ridículo a Cataluña acudiendo al referéndum con un Gobierno desunido», exigió. Todo está en manos del propio jefe del Ejecutivo autonómico.