El cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, presidente del Pontificio Consejo para la Familia, subrayó ayer que el gran problema de Europa es que «se han perdido los valores humanos. El hombre está perdiendo su razón de fe en la medida en que entra en esta sociedad deshumanizada, en un universo inmaduro».
El cardenal hizo estas declaraciones en la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) durante la apertura del Congreso Internacional Europa por la Vida. Esta cita servirá como preparación para el Encuentro Mundial de las Familias (EMF), que tendrá lugar en Valencia en el mes de julio y contará con la presencia del Papa Benedicto XVI.
López Trujillo fue tajante al afirmar que «el aborto, nunca, en ninguna situación, puede ser admitido por la Iglesia. Es un delito abominable que no es lícito permitirlo ni siquiera cuando la vida de la madre corre peligro». En este sentido, señaló que «el niño tiene derecho a ser concebido y nacer en una familia» e insistió en que el hombre «no es una cosa, no es una mercancía y ningún Estado puede arrogarse el derecho de decidir sobre la vida humana».
El purpurado recordó que «no hay argumento en contra para afirmar que desde el primer momento de la concepción estamos ante una persona humana» y que concebir un mundo sin hijos «es concebir el infierno». Entretanto, apuntó que, «en aras del mito demográfico, Europa camina hacia su desaparición».
Al congreso inaugurado ayer en la UCAM acudieron centenares de participantes y autoridades académicas, políticas y culturales, quienes debatirán hasta el próximo domingo sobre el valor que se otorga a la vida humana en la sociedad europea actual. El congreso está organizado por el Consejo Pontificio para la Familia, el Obispado de la Diócesis de Cartagena y la Universidad Católica.
Intervención de Reig Pla
Durante el acto de apertura, el obispo de Cartagena, Juan Antonio Reig Pla, señaló que «todo hombre encuentra la vida cuando la entrega. Y no es posible construir el bien común sin preservar el derecho a ella». Reig Pla, presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia de la Conferencia Episcopal Española, aclaró que «la vida es un talento que debe fructificar. Es urgente movilizar las conciencias».
El cardenal López Trujillo enumeró algunos de los peligros para la institución de la familia, entre los que se encuentran aquellos que inciden directamente en la educación de los hijos. «Sólo la familia hace crecer a los hijos en humanidad para llevarlos a la madurez. La familia es indispensable para su formación, sobre todo en los primeros años, pero también en la juventud. Desde su niñez, a veces no se quiere invadir la libertad de los niños, incluso puede evitarse la corrección. Lo único que se consigue es fomentar el llamado síndrome de Peter Pan: los pequeños no quieren crecer. Y la familia no los anima a superar las fases del crecimiento. Luego, tampoco abandonan la adolescencia, no se deciden a afrontar la formación de nuevos hogares».
El cardenal denunció que «ningún Estado puede arrogar el derecho del hombre a no ser una mercancía, a no ser material de experimento. Por ello, el hombre no puede volverse objeto de aventuras para la ciencia». Frente a estas cuestiones remitió «al magisterio de Benedicto XVI, quien ya ha hecho de la familia y de la vida el sello de su pontificado».