La tecnología MP3 está de moda, y hace furor en jóvenes y adolescentes. Sin embargo, tener pegado a la oreja un auricular de forma prolongada puede tener «repercusiones graves», según Carlos Escobar, miembro de la Sociedad Murciana de Otorrinolaringología.
«El problema es que la gente que los lleva por la calle tiene que subir el volumen al máximo para escuchar la música», explica el otorrino. «Muchas veces, cuando te paras en un semáforo, oyes tú más la música que el que lleva los auriculares; eso no puede ser bueno», añade el experto.
«Todavía es pronto para saber cuáles serán las consecuencias y en las consultas no hemos tenido ningún caso de lesiones o pérdidas de audición», subraya el médico. Sin embargo, no descarta que en un futuro empiecen a llegar casos de estas características. «Afortunadamente, algunos aparatos permiten ahora a los padres regular el nivel de sonido antes de que lo usen sus hijos». Sin embargo, en reglas generales no hay límites. «Hay gente que lo lleva todo el día puesto: en la calle, en casa e incluso en clase». La exposición a una fuente de ruido como el MP3 es, para Carlos Escobar, «mucho más preocupante que los efectos sobre el oído que puedan tener los ruidos ambientales de la ciudad».
Uso excesivo
Aunque todavía es pronto para sacar conclusiones, este otorrino cree que el uso excesivo de aparatos de este tipo puede adelantar pérdidas auditivas en personas «con predisposición a ello».
Pacientes que, protegidos de ruidos semejantes, podrían quizá retrasar la aparición de este tipo de problemas hasta la vejez. Sería, por tanto, «un factor agravante» en este tipo de personas.
Escobar no tiene constancia de que las consultas de los otorrinos estén sufriendo un aumento de pacientes afectados por el ruido ambiental de las ciudades, aunque sí destaca que es causa de estados de irritación y estrés.