Teresa García Catrofes, técnico responsable del plan de mejora, asegura que el perfil del trabajador de ayuda a domicilio «es tremendamente especializado». Aclara que «no sólo ayudan a alimentarse a las personas mayores, sino que contribuyen a mejorar sus condiciones de salud porque acompañan, escuchan, apoyan... es un poco terapeuta».
También asegura que «es un trabajo ingrato porque obliga a utilizar estrategias contra el estrés y la resistencia a la frustración porque se trabaja con personas enfermas y con discapacidades».
García Catrofes incide en que «se confunde con la ayuda doméstica y no es eso. Los auxiliares de ayuda a domicilio tienen que tratar al anciano o al discapacitado psicológicamente, saber cómo actuar ante una enfermedad como el Alzheimer o el síndrome de Down». El objetivo de la empresa es formar «magníficamente» a su personal. En este sentido, Teresa García se refiere a «la importancia de saber leer los gestos de alguien que está encamado. Hay que tener habilidades especiales y se necesita una formación específica».
El servicio a domicilio en el municipio cuenta con unos 185 auxiliares fijos, más otros 40 para sustituciones, cuya edad media está por encima de los 35 años. El 90% son mujeres y hay contratados también inmigrantes, que se han ido incorporando en los últimos años.