El líder del partido ultranacionalista Israel es Nuestra Casa, Avigdor Lieberman, pidió ayer en la Kneset la ejecución de los diez diputados árabes que hay en el Parlamento tras acusarlas de «traición» por reunirse con responsables de Hamás.
Lieberman, un judío que emigró desde Rusia a finales de los ochenta, es partidario de deportar a la población árabe con objeto de que el Estado de Israel sea puro desde el punto de vista religioso. «La Segunda Guerra Mundial concluyó con los juicios de Nüremberg y con la ejecución de la dirección nazi. Pero no sólo (se ajustició) a ellos, sino también a sus colaboradores. Deseo que ése sea el destino de los colaboracionistas que hay en esta casa», dijo Lieberman desde el estrado de la Kneset.
El líder de Israel es Nuestra Casa añadió que ha pedido al Gobierno que se «sentencie a todos los que instigan y colaboran con el terrorismo desde dentro de la Kneset, y a los que siguen reuniéndose con miembros de Hezbolá y Hamás, y que siguen viajando a Líbano».