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Viernes, 5 de mayo de 2006
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OPINIÓN
ARTÍCULOS
La sonrisa de Ángel Ginés
Hace una semana nos ha dejado Ángel, una buena persona joven que llevaba unos años en las tareas del templo catedralicio, como sacristán mayor, aunque para decir bien ese palabro no le pegaba, porque este buen amigo era sencillo, llano, cercano, era del grupo de los menores, no de los que se suben a las alturas . Sabía de arte, estudió la carrera cuando ya tenía los años bien entrados y estuvo trabajando en cien mil sitios, razón de ser para conocer a las personas desde muchos puntos de vista venía de la calle, del barrio, del tajo Y un buen día -las vueltas que da la vida- me lo veo llevando la batuta de ese gran templo que tiene mucho de arte, espíritu y vida Mi amigo Ángel Ginés, el hijo de Lolica, el hermano de Consuelo y Antonio, de Los Dolores de Cartagena, había cumplido el deseo soñado de su infancia, estar junto a María, en el templo sacro, en ese lugar donde, a veces uno deja subir los sentimientos y pide lo que anhela, lo que no se compra ni se vende.

Ya desde niño, mi gran amigo Ángel, vecino de mi abuela Juana, tenía en su patio un pequeño altar rodeado de macetas que cubrían su pequeña Virgencica, que era su pasión, su vida, una manera de testimoniar lo que se lleva dentro y lo que se sentía a su manera. Pasaron los años, nos hicimos mayores, cambiaron los paisajes y los parajes, los estudios y los oficios, las situaciones de la vida y con el pasar de los días me lo encontré dando explicaciones por la Catedral, abriendo y cerrando escondrijos y refrescando esas misas que a veces parecen celestiales. Ángel había llegado a su templo soñado, pero lo hacía con la sencillez de los pacíficos, de los silenciosos, de los que no hablan , de los que sonríen y llenan el hueco de la triste soledad que a veces vemos en las iglesias . Cuando salía Ángel a leer, a dar la comunión o a decir alguna palabra por los micrófonos recordaba con anhelo, a aquel amigo de la infancia que me enseñaba su Virgen, que le ponía flores, y a la que quería con locura.

De unos meses acá lo hemos echado muy en falta, me han dicho que lo ha pasado muy mal entre gomas y tubos en el hospital y desde allí, se ha ido con su Virgen, a su Cielo, mientras, nosotros esperábamos, de nuevo, que nos diera la mano, nos sonriera y nos dejara esa palabra de aliento que siempre tenía para todos.

No lo puedo remediar, me rebelo y no logro encajar el interrogante de siempre ¿Por qué tendrán que irse los buenos tan pronto? No se entiende ahora, Ángel, lo mismo me da por buscarte entre los recovecos de la Catedral , entre tanta capilla y escondrijos, donde se guarda el silencio y se mira a la eternidad. Si no te encuentro, si no te veo, desde donde estés no te olvides de echarnos una mano a todos los que seguimos en esa noche oscura del alma, que tantas sonrisas necesitamos para seguir tirando del día a día.

¿Descansa en PAZ¿



Nota: El funeral por Ángel-Ginés García Valera, Sacristán Mayor de la Catedral de Murcia. Será hoy, viernes, a las 20 horas.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.

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