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Viernes, 5 de mayo de 2006
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OPINIÓN
ARTÍCULOS
Irán: atacar o no atacar
La Agencia de Energía de la ONU volverá a analizar el grado de incumplimiento de Irán en el tema nuclear. Por su seriedad, ya envió el asunto al Consejo de Seguridad. El enriquecimiento de uranio que realiza dicho país es, según muchos obervadores internacionales, la mejor prueba de que Teherán busca fabricar una bomba nuclear, algo que le estaría prohibido. El gobierno alega que desarrolla la energía nuclear sólo con fines pacíficos.

Se teme que Estados Unidos intervenga para frenar a un gobierno con el que no tiene relaciones desde la crisis de los rehenes de 1979, un régimen con un vidrioso comportamiento en la cuestión nuclear y cuyo presidente ha manifestado nada menos que el Estado de Israel no debería existir.

El debate sigue abierto en Estados Unidos con voces cercanas a la Administración (hay un revelador artículo de hace dos semanas en The New Yorker) abogando porque se actúe antes de que Irán tenga la bomba y otras que discrepan apuntando que una intervención en Irán, sin la aprobación del Congreso o de la ONU, sólo contribuiría a complicar la situación y a aumentar el terrorismo contra estados Unidos.Una carta de Madeleine Allbright, Fischer y otros cuatro ex ministros de Asuntos Exteriores publicada este miércoles en el I. Herald Tribune pide a Bush prudencia y que negocie directamente con Irán.

Preocupados con la actitud insolente iraní, Washington ha recuperado a antagonistas del pasado reciente, Francia, Alemania etc.. que podrían apoyar sanciones a Irán en el Consejo de Seguridad en las próximas semanas. Más peliaguda, sin embargo, resulta la intervención militar por las siguientes razones: militarmente, Estados Unidos se encuentra demasiado enfangado en Irak como para meterse en otro avispero. Políticamente, a diferencia de hace tres años en que el presidente contó con un apoyo masivo de sus compatriotas, la opinión pública estadounidense está dividida. Son ahora más los que desconfían del criterio de Bush para decidir embarcarse en una operación contra Irán. Esta reticencia impondría una operación quirúrgica sólo con la aviación, sin tropas en el terreno. Pero, a pesar de la precisión militar estadounidense, ¿cómo se garantiza que todas las fábricas iraníes, incluso las subterráneas, han sido destruídas? ¿Habría que utilizar armas nucleares para lograrlo?. Internacionalmente, hoy, la acción no sería aplaudida. China y Rusia, por ejemplo, no quieren un Irán nuclearizado, pero, por diversas razones, son opuestas a cualquier intervención, incluso escépticas sobre sanciones económicas. El presidente chino parece que se mostró huidizo con Bush en su cacareada visita a Estados Unidos. Económicamente, Irán produce el 5% del petróleo mundial. Cualquier acción haría subir unos precios ya en la estratosfera. En California el galón roza los 4 dólares. Los viejos del lugar se frotan los ojos.

A toda esta argumentación de los palomos oponen sus adversarios una panoplia de razones no fácil de rebatir: el régimen iraní tiene un pasado de ocultamientos a la ONU, resulta inquietante que pueda conseguir la bomba un país cuyo Presidente quiere hacer desaparecer a Israel, es más viable pararlo ahora que cuando tenga la bomba(recuerdese a Corea del Norte), permitir un nuevo miembro del Club nuclear incitará a otros a seguir su ejemplo. El camino de la proliferación nuclear estaría así expedito.

En este peligroso dilema, la solución podría ser la que sugiere el antiguo secretario de Estado Breziensky. Si Irán, según los servicios de inteligencia de EEUU, está aún a 6 u 8 años de conseguir la bomba que Washington se siente directamente con Teherán, sin intermediarios, para dilucidar qué contrapartidas quiere para abandonar su desafiante carrera nuclear.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.

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