 DOLOR. El diestro fue a la enfermería por su propio pie. / EFE |
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| EL FESTEJO |
| Madrid. Corrida goyesca del día de la Comunidad. Tres cuartos de aforo. Seis toros de Adolfo Martín, serios, con pitones e interesantes, con matices. El primero con peligro, el segundo fiero, tercero y quinto manejables; cuarto manso pero humilllador y el sexto soso. Pepín Liria, ovación. Luis Miguel Encabo pitos, ovación con saludo y división de opiniones al despedirse. Fernando Robleño, silencio y ovación con saludo. Incidencias: Liria fue cogido por el primero, pasando a la enfermería en el segundo toro. Contusiones en el pecho, hombro y pierna derecha. Ingresado en la clínica. |
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Muy seria fue la corrida de Adolfo Martín, por astifina y por su comportamiento, en un erncierro muy exigente para los toreros y de interés para el público. El primer toro, ovacionado de salida por su trapío, tuvo el típico comportamiento de las alimañas de este encaste albaserrada. Se quedó debajo del capote Pepín Liria, buscando las zapatillas del torero. Como en todo encierro empujó el adolfo al caballo. Parecío desplazarse en el quite que le realizó Encabo. Brindó Pepín al modisto Lorenzo Caprile, diseñador del traje goyesco que lucía el torero murciano.
Tras dos doblones Pepín se sacó el toro a los medios dando distancia y en la primera embestida sufrió Pepín una colada de escalofrío. Midió muchísimo el toro y Liria estuvo firme en el inicio de faena. Cantó su peligro el astado y hubo emoción en el ruedo, siendo previsible la cogida en cualquier momento.
La capacidad lidiadora de Pepín sirvió para resolver el compromiso, cogiendo la mano izquierda y jugándosela de veras. Insistió Liria hasta que en un arranque con el pitón derecho hizo presa el toro, propinándole una espectacular voltereta y cayendo de fea manera el torero a la arena, quedando sin aire del fuerte golpe en el pecho.
Volvió a ponerse delante del toro y entró a matar tras sonar un aviso para cobrar media estocada que precisó de un golpe de verduguillo. El público reconoció el esfuerzo y aplaudió al murciano con fuerza. Pasó el diestro a la enfemería y no pudo volver al ruedo, teniendo que ser trasladado a la clínica madrileña de La Fraternidad. El segundo de la tarde fue un toro por el que el público tomó partido, esencialmente por lo emocinante del gran tercio de varas que protagonizó junto al picaor Rafael Da Silva.
Bravura
Encabo estuvo en gran lidiador. Puso de largo al toro que fue pronto y galopando al caballo en tres puyas. Generoso el torero colocó en los medios al toro para una cuarta vara. Esta vez con la puya al revés, arrancándose con bravura el de Adolfo Martín y provocando una gran ovación de la plaza puesta en pie.
Galopó el toro en banderillas y protagonizó Encabo un gran tercio, clavando de poder a poder. Con la muleta, el toro fue complicado y Luis Miguel estuvo profesional. Mató de bajonazo al segundo y al sexto. Lo mejor se lo hizo al cuarto. Robleño se fue a porta gayola para recibir al tercero y valiente fue el inicio de faena con un pase cambiado en los medios. Cuando dio sitio, el toro fue mejor y hubo fases con la izquierda en las que el torero encadenó naturales de cierto empaque, gustándose en los últimos muletazos a pies juntos. El quinto tuvo buenda condición y a Robleño, pese a componer bien, le faltó atacar más para conseguir unidad en las series.