Este año no hubo lluvia. Si el año pasado, los actos de mañana del 2 de mayo, estuvieron condicionados por las trombas de agua que cayeron durante la mañana; este año, el del 775 Aniversario de la Aparición de la Cruz, será recordado por el fuerte sol que reinó. La mañana amaneció con el sonido de las campanas y con el estallido de miles de cohetes sobre un cielo azul que quería sumarse a la fiesta; una fiesta con ocho siglos de historia pero viva como el primer día.
La Misa de Aparición tuvo una conmemoración especial. La Ciudad de la Cruz celebraba un aniversario muy especial para recordar la presencia de la Vera Cruz en su Santuario. La ceremonia fue oficiada por el vicario de la zona pastoral, Alfonso Ortiz, acompañado por el padre Eduardo, carmelita descalzo; Diego Martínez, del Seminario de Polonia y Tomás Álvarez, actualmente destinado en Roma.
Pasacalles multitudinario
Al terminar la eucaristía se inició el pasacalles por las calles del casco antiguo, que ya son insuficientes para albergar a las decenas de miles de personas que llegan hasta Caravaca para participar en los festejos. Poco antes de las dos de la tarde tuvo lugar el acto de entrega de la Bandeja de Flores en la Esquina de la Muerte. Manuel Fernando Guerrero, hermano mayor de la Cofradía, entregaba la bandeja que había recogido en la iglesia de San José unos minutos antes, al alcalde, Domingo Aranda.
La comitiva llegó al interior del Santuario y esperó que llegase la amazona, Gloria Martínez López, con los caballistas del Caballo Histórico, que portaban el vino que se utilizaría para uno de los rituales más antiguos de las fiestas: el baño del Vino. Presentes en el acto, junto a las autoridades, se encontraban cientos de personas que no quisieron perderse ese emotivo momento. Entre todos destacaban las figuras de los Sultanes, José Sandoval y María Dolores Fernández; así como la de los Reyes Cristianos, Pedro Antonio López y Laly Juárez.