El consejo de administración de Española del Zinc, conocida también como Zinsa, ha pedido al responsable financiero de la planta de Torreciega la realización de un estudio económico y financiero sobre el coste que supondría el despido de la plantilla de dicha factoría. Según ha podido saber este diario, la principal variable que incluiría dicho estudio es la aplicación de los 45 días por año trabajado a la hora de realizar el cómputo de la indemnización.
Introducir en el debate la previsión económica sobre el coste de las indemnizaciones a pagar a los trabajadores es un indicador que apunta al posible cierre de las instalaciones, aunque esta decisión no depende de la empresa, sino de la jueza que instruye la situación concursal -suspensión de pagos- en la que se halla Española del Zinc desde hace más de un año.
Este asunto es previo a la reunión del consejo de administración que tuvo lugar ayer por la tarde -y del que no se facilitó el lugar de Murcia donde tuvo lugar, por temor a las protestas de los trabajadores- y en el que, entre otras cosas, se dio el visto bueno a la salida del citado consejo de las empresas Metainversión y Metacartera -filial de la primera-. Este hecho no hace más que confirmar el interés del accionista de referencia de salir de un proyecto que le quema. Fuentes del consejo explicaron que se está trabajando por conseguir la financiación que permita salir a la empresa de su situación de crisis.
Dichas fuentes apuntaron que hay tres propuestas, que no quisieron concretar, para comprar los terrenos de Española del Zinc a medio plazo -unos tres años-, incluyendo el mantenimiento de la actividad industrial en Escombreras. Lo que no está claro es qué va a ocurrir con las nóminas de abril de los trabajadores, que están pendientes de cobro y, sobre todo, la deuda con la empresa Minse, uno de cuyos propietarios, Francisco Javier Triviño, cumple hoy siete días encaramado a una chimenea y en huelga de hambre.
«Estamos trabajando por solucionar este problema, que es el más urgente. Somos optimistas» en el consejo, pero este optimismo no va más allá de un «esperamos arreglar esta situación a lo largo de esta semana. Estamos buscando soluciones a pasos agigantados».
Sobre la situación de Francisco Javier Triviño, Antonio Navarro, uno de sus socios en la empresa Minse, manifestó ayer que «se encuentra bien, dentro de lo que cabe, aunque está perdiendo peso y fuerzas». Triviño está siendo objeto de seguimiento médico al menos una vez al día por personal del 112, de Protección Civil y bomberos.
Quienes se están cansando de la situación son los trabajadores, que continúan encerrados en las instalaciones de la factoría, en señal de protesta tanto por el hecho de no percibir sus salarios correspondientes al mes de abril como por la situación general de la empresa. En este sentido, el presidente del comité, Juan Paredes, anunció ayer la intención de convocar nuevas protestas de los empleados, que ya no tendrían lugar dentro de la factoría, sino fuera, en las calles de la ciudad. Paredes no concretó estas protestas, a la espera de decidirlas entre todos los miembros del comité.