Los cuatro camellos que se ganaban la vida traficando con drogas en dos viviendas de un mismo edificio de la calle Estanislao Rolandi, en la barriada Virgen de la Caridad, las populares Seiscientas, se sentaron ayer en el banquillo de los acusados de la sección quinta de la Audiencia Provincial, con sede en Cartagena. El fiscal pidió para cada uno de ellos seis años de prisión por un delito de tráfico de drogas. El juicio seguirá hoy y terminará mañana.
Los imputados son delincuentes relacionados con conocidos clanes delictivos de Cartagena. Los hechos se remontan a junio de 2004, cuando a través de los informadores (toxicómanos y vecinos) que tiene la Policía Nacional, se pudo saber que el negocio estaba completamente organizado. Existían siempre dos personas atendiendo a los clientes, más una tercera que hacía de aguador (así se conoce a los que acompañan a los compradores o avisan de la llegada policial).
Turnos de seis horas
Los encargados del garito trabajaban por turnos de seis y siete horas. Normalmente la jornada laboral se desarrollaba en horario de tarde, noche y madrugada y se intensificaba los fines de semana. Por atender el negocio, ganaban un sueldo que era incrementado según la evolución de las ventas.
Entre quienes estaban al frente del último de los seis puntos de venta que la Policía desmanteló en 2004 en Las Seiscientas había personas muy conocidas por los investigadores policiales, como por ejemplo: José F. M., hijo del desaparecido El Chivas, que falleció por los tiros efectuados por El Macarrón en abril de 2000 en Lo Campano. También se sentó ayer en el banquillo Israel M. F., que pertenece al clan de los Gasolina, muy conocidos policialmente por traficar con estupefacientes desde hace años.