Más de 500 editores y periodistas fueron arrestados y encarcelados en 2005 por el simple motivo de estar cumpliendo con su profesión. En la última década los detenidos se cifran en varios miles. Decenas de ellos permanecen aún en prisión, con penas de hasta 20 años de encierro.
Así lo denuncia la Asociación Mundial de Periódicos en la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa, desde donde se insiste en que "el encarcelamiento de periodistas infunde miedo y transmite un mensaje inequívoco: 'no se metan en asuntos que no son de su incumbencia'"
La corrupción gubernamental, las actividades criminales vinculadas a personalidades influyentes, o la ausencia de pluralismo político y de respeto a los derechos humanos son las principales causas de los arrestos, encarelamientos e incluso asesinatos de cientos de periodistas cada año.
Con la excepción de un puñado de casos destacados, la mayoría de los profesionales de la información, que en el fondo oscuro de una celda pagan un precio alto por ser demasiado curiosos o por defender la libertad de prensa, no tienen rostro ni identidad más que para sus familiares y colegas.
La Asociación Mundial de Periódicos, recuerda que según el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, 'todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.'