El perito en comunicaciones Javier Moreno Oequín, que comprobó las instalaciones al día siguiente del choque de trenes en Chinchilla (Albacete) en el que murieron 19 personas y 48 resultaron heridas, declaró hoy que el semáforo funcionaba correctamente cuando lo probó.
En la décima sesión del juicio que se sigue en Albacete contra el factor de la estación de Chinchilla, José Luis D.C., que tuvo lugar el 3 de junio de 2003, declaró el último técnico especialista propuesto por el ministerio fiscal, Javier Moreno Oequín, y ya solo falta la prueba documental y las conclusiones de las partes.
Moreno se personó en el lugar del accidente al día siguiente del choque de trenes y afirmó que pudo verificar el buen funcionamiento del semáforo que sin embargo, según la defensa, se puso en verde sin la intervención del factor, posiblemente motivado por un corte eléctrico.
El abogado de la defensa, Julián Pérez Charco, hizo que se le mostrara al técnico un parte de averías en que sí se produce ese paso del semáforo "de amarillo a verde discontinuo en vez de a rojo", una circunstancia que el perito reconoció "ser técnicamente posible", aunque precisó que en los semáforos de salida y entrada "yo diría que no es posible ese paso a verde".
En la sesión de hoy declararon también los médicos forenses Joaquín Garijo, Trinidad Argente y Ramón Pretil que participaron en las autopsias de los cadáveres, quienes apuntaron que 18 de los 19 viajeros fallecidos murieron por politraumatismos con lesión de centros vitales, mientras que el conductor de Talgo falleció por politraumatismos con fragmentación del cadáver.
Los forenses señalaron además que todas las víctimas, en su opinión, "murieron de forma prácticamente inmediata después de la colisión".
Tras la sesión, el abogado que representa a los padres del maquinista del Talgo, Julio Santos, resaltó que la prueba pericial de hoy "ha dejado acreditada la responsabilidad del acusado en todos sus términos".
Santos afirmó que en sus conclusiones se ratificará en la petición de una pena de cuatro años de prisión, la más alta que se solicita, por un delito de imprudencia grave, frente a los dos años y medio que pide el fiscal para el acusado.
Por su parte, el abogado defensor del factor, Julián Pérez Charco, puso de manifiesto, a tenor de uno de los testimonios del perito que declaró hoy, que si hubiera existido el sistema de bloqueo automático no hubiera tenido lugar el accidente, porque al entrar el mercancías en la vía hubiera impedido que el semáforo de la estación se pusiera en verde.
Este sistema se está instalando en la actualidad, como explicó el técnico especialista, en el tramo de la línea entre Chinchilla y Pozo Cañada (Albacete).
Por este motivo, Pérez Charco apuntó que, tras la sesión de hoy y a falta de "interrelacionar las pruebas", "veo incertidumbre y la posibilidad de haberse evitado el desastre si se hubiera invertido en mayores avances tecnológicos que en ese momento no se hicieron".
Para su defendido, el abogado dijo que mantendrá su petición de absolución, aunque subrayó que "está por decidir la alternativa de pedir una condena por falta en lugar de delito lo que equivaldría a una imprudencia leve si así se infiere de las pruebas".
No obstante, el abogado dijo que "en estos momentos, de las pruebas que hay, sólo se infiere su comportamiento totalmente correcto según las circunstancias, y analizando todo lo visto en el juicio creo que no hubo ningún tipo de imprudencia sino reacción en los tiempos lógicos".