Le han prometido pagarle de inmediato parte de lo que le deben, pero está tan «ahogado» económicamente que no se bajará de la torre ni abandonara su huelga de hambre hasta que vea el dinero por delante. El empresario Francisco Javier Triviño, que hoy cumple su sexto día de huelga de hambre por el impago de una deuda de 417.000 euros a su empresa, ha rechazado ya varias ofertas para desistir de su protesta en lo alto de una chimenea de la fábrica de Española del Zinc en Cartagena (Zinsa).
Según ha sabido La Verdad, un directivo de Zinsa (cuya actividad está interrumpida desde hace meses), ha prometido a Triviño de forma extraoficial pagarle una quinta parte de la deuda que la compañía minerometalúrgica tiene con la empresa auxiliar Minse, si accede a bajar de la torre.
«Débil», tomando líquido
«Primero, déle el dinero a mi socio» [Antonio Navarro], le respondió Triviño al directivo cuando éste le ofreció los 80.000 euros que el industrial necesita para eludir el embargo de la Agencia Tributaria a su empresa. Al pie de la chimenea, Navarro sigue atento al estado de salud de Triviño y a cualquier decisión de Zinsa.
El sábado, Triviño tampoco aceptó la petición que la alcaldesa de Cartagena, Pilar Barreiro, le hizo también por teléfono móvil: «Bájate, hombre, que siempre encontraremos una solución», le dijo Barreiro, quien se ofreció a subir a la torre a pesar de su «vértigo».
Un agente de Policía Nacional subió, además, ese día para reclamar a Triviño que terminara su movilización, informaron fuentes cercanas al empresario. Éste siguió en la tienda de campaña que se llevó a la chimenea.
Ayer, efectivos médicos y de ATS del Grupo de Rescate en Montaña del 112, acompañados de miembros de Protección Civil y Bomberos de Cartagena, volvieron a subir a la torre para revisar el «débil» estado de la salud del empresario, que sigue tomando sólo líquido y cuyo estado empeora.
«Vamos a aseguir hasta que nos paguen. Lo tenemos muy claro. Y si hay que el martes, cuando acabe este puente, aún no hay acuerdo y hay que bajarlo a él porque no aguanta más, me subiré yo», advirtió ayer Antonio Navarro.