Ya parece que se han tranquilizado algo los peleantes de la política. Como si la vacación les hubiese vuelto los nervios a su sitio. Siendo fiestas pasionales, habrán reflexionado que todo en esta vida es, a la postre, efímero. Y ellos más que nada o nadie. Mejor así.
No es que digamos que la olla no deba hervir nunca. Tampoco es eso. La actividad cotidiana tiene sus roces, algunos de ellos inevitables. Pero, eso sí, en su justa medida. Al pueblo, como pueblo que es, la va la marcha, pero sin pasarse. Cuando quienes deben ser espejo de costumbres se ponen a hacer el burro, la gente de a pie los descalifica en seguida. Es lo que ha venido ocurriendo en los últimos meses.
Lo cual no significa que quienes delinquen en la cosa del recalificatorio no deban sentarse en el banquillo. Eso no, porque sería dejación gravísima. El que la haga que la pague, bien que sin alborotar. Por ejemplo, a este Julián Muñoz de la Pantoja le ha dicho el jefe: «Tiene usted cinco días para enchironarse voluntariamente». Muy bien. Así es como ha de hacerse. Nada de acritud, ni de mesarse los cabellos. Le dices a la coplera que te prepare el hato y tírale.
¯Lo que pasa es que estando la Feria de Sevilla en todo lo suyo...
Nada, nada. La Feria es de Sevilla y Julián es de Málaga (o eso parece). No hagamos andalucismo barato. Los malagueños son malagueños y los sevillanos son sevillanos. ¿Graciosos todos ellos? Pues sí. Mira el presidente Chaves, que es un cachondo. De modo que menos mantel y más pan.
¯Y más nueces.
¯¿Mande?
¯Sí. Que no sean más la nueces que el ruido.
¯¿Ah! Eso desde luego.
Estando como están de acuerdo los dos lectores que tengo, sigamos.
Aunque, bien mirado, yo no tengo nada más que decir sobre este particular. Es lo malo de las columnas. Cuando no se te ocurre nada, no puedes recoger la herramienta y largarte. Hay que seguir hasta el final. Aunque reviente el lector. El editor no quiere que se queden espacios en blanco. Si los que escribimos cerrásemos el quiosco en no teniendo nada interesante que contar, otro gallo muy distinto nos cantara a todos. Para mejor.