Incluso para los ojos de una niña de siete años, una luz roja en el panel de una avioneta en pleno vuelo es una señal de emergencia. «¿Si no hay gasolina se cae?», preguntó Sara a su padre. Francisco López, a los mandos del aparato, que efectuaba un viaje privado desde el aeródromo de Robledillo de Mohernando en Guadalajara, debió sopesar la situación y decidió realizar un aterrizaje de emergencia cuando se encontraba a apenas unos kilómetros de las pistas de San Javier, el destino al que transportaba a su madre, su esposa y sus dos hijas de 7 y 3 años.