Al-Qaida trabaja desde hace meses para reclutar simpatizantes no árabes, los llamados musulmanes blancos con rasgos occidentales que teóricamente podrían desplazarse de manera más fácil a lo largo de Europa y Estados Unidos con el objetivo de perpetrar ataques terroristas, según documentos secretos de inteligencia.
El intento de reclutar seguidores en la región podría haberse iniciado hace cuatro años, cuando los militantes árabes comenzaron a encontrarse con más obstáculos por el aumento de las medidas de seguridad tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center de Nueva York.