Un nuevo capitulo se abre en la tormentosa separación de Charlie Sheen y su esposa Denise Richards. El actor, que protagoniza la exitosa serie de la CBS Two and a Half Men, no podrá acercarse a menos de 100 metros (300 pies exactamente) de la también actriz y anteriormente chica Bond y modelo para la revista Playboy. Un tribunal de Los Ángeles ha accedió además a la solicitud de la mujer de que de ahora en adelante las conversaciones telefónicas que mantenga la pareja sean grabadas.
Richards se decidió a solicitar esta medidas por las crecientes amenazas de Sheen desde que solicitará el divorcio en diciembre pasado. «He formalizado la denuncia porque no puedo seguir aceptando su abusivo y amenazante comportamiento. Debo poner fin a este ciclo de abusos sobre mí y nuestros hijos, y a sus continuas afirmaciones de que me va a matar». Además, recordó los escesos del hijo de Martin Sheen con las drogas y el juego. Al parecer, quien protagonizara a Aramis en Los tres mosqueteros frecuentaba a prostitutas y es un adicto a la pornografía en Internet, según denuncia Denise Richards.
El denunciado no quiso realizar ninguna declaración pública y se limitó a negar todo lo expuesto por la mujer con la que se casó hace tres años y con la que tiene dos hijas, Sam, de 2 años, y Lola, de 10 meses. Tan sólo su publicista, Stam Rosenfield, salió al paso de las denuncias de Richards y comentó en una revista digital que «en los últimos años Charlie ha tenido que soportar estos ridículos cargos una y otra vez. Por ello, se ha decantado por guardar silencio como un caballero respetuoso y limitarse a responder no coment (sin comentarios».
Charlie Sheen (Nueva York, 1965) y Denise Richards (Downers Grove, Illinois, 1971) contrajeron matrimonio en un rancho de Los Ángeles el 15 de junio del 2002, dos años después de haberse conocido durante el rodaje de la película independiente Good Advice. Tras el nacimiento de su segunda hija la relación entró en crisis, dando paso a una serie de desencuentros que han aflorado en los medios a pesar del deseo de la pareja de llevar su divorcio con discreción.