Le sigue quedando gasolina al Cartagena, aun perdiendo ayer el derbi en Águilas por el típico gol en tiempo límite al que están abonados los del Rubial. La perseverancia aguileña tuvo recompensa y todos los méritos acumulados por el líder que fue capaz de fabricar media docena de ocasiones de gol, más el penalti pifiado por Molist poco antes del descanso, se fueron al traste. Lo normal, visto cómodamente el partido -a través del televisor, en el estreno de la 7 autonómica, que tendrá que mejorar bastante en esa faceta, con más medios técnicos, se supone, y con más rodaje- era que Juan Ignacio Martínez no encajase la sexta derrota en la Liga y que matemáticamente se hubiese clasificado ya su equipo para el ascenso, pero no hay urgencias y la obtención del pasaporte para las eliminatorias de ascenso podrán ser celebradas en el proclamado Día del abonado, la venidera jornada ante el Almansa.