Pronto conseguiremos la plusmarca de naciones dentro de la nación, pero ya han caído otras no menos importantes. La esperanza de vida de las mujeres españolas ha subido a 83 años, la más elevada de Europa. Según el Ministerio de Sanidad, el estado de salud de los españoles es «globalmente bueno», pero todavía hay clases y las mujeres les sacan cuatro años de ventaja a los varones. No hay que confundir fragilidad con fortaleza y todo parece indicar que la mujer española, que cuando pesa pesa de verdad, está diseñada con materiales de mayor duración, a pesar de haber plagiado algunas horribles costumbres masculinas, como pueden ser fumar y trabajar, tan dañinas de suyo. Menos explicación científica puede tener el otro récord que hemos logrado y que tiene intrigada a Hacienda: ¿cómo en un país donde no abundan los ricos que no hayan sido anteriormente concejales de urbanismo puede darse la mayor acumulación de billetes de 500 euros de toda Europa?
Antes, en el lenguaje taurino, que siempre se expande a cualquier otra órbita, se decía que alguien cobraba un kilo. Era sinónimo de un millón. Eso pasó a la historia, que es un sitio donde cabe todo. Desde la aparición del euro puede transportarse una fortuna en una caja de zapatos, aunque no sean del 44 ancho. Bien prensados y nuevecitos les ocurre como al saber: no ocupan lugar. No son asuntos baladíes ni la acumulación de daños ni la de billetes. Por un lado los fisiólogos le buscan explicaciones a la superior resistencia a morirse de las mujeres y por otro el Ministerio de Hacienda investiga las causas de que circule en España el 25 por ciento de los billetes de 500 euros de la Unión Europea. Los detectives sospechan algo que sabemos todos: que el dinero negro en el mercado inmobiliario es el origen de todo o de casi todo. Bien lavado queda blanco, blanquísimo.