Ya puestos y con el ascenso en mente, va a hacer falta algún pirata que otro, que sea capaz de asaltar sin licencia algún partido de esos que se atascan y que no hay más remedio que robar un gol por donde sea. El Ciudad ya lo tiene, y no es precisamente un pirata que se aprovecha del trabajo de los demás, como si de uno informático se tratara. Piti ha acudido al rescate de su equipo en varias ocasiones, la última ante el Valladolid en Zorrila. No es fácil que un entrenador encuentre partido tras partido su solución en el banquillo, algo que sí que le está ocurriendo a Abel Resino.