Pese a la lluvia de ayer que presagiaba lo peor, el pronóstico del Instituto Nacional de Meteorología apuntaba a que en el gran día de la fiesta murciana, aunque el sol brillará por su ausencia, al menos la fiesta no estará «pasada por agua».
Murcia es la ciudad donde vive el Sol. Al menos, eso muestran las estadísticas, con un promedio de 55 a 60 días de lluvias al año. La lluvia, escasa, es siempre bienvenida, salvo en días como hoy en el que se celebra el día del Bando de la Huerta.
Las lluvias intermitentes, suaves, y continuas desde el mediodía en la ciudad vaticinaban ayer que de continuar así, la fiesta «estaría pasada por agua». Conforme avanzaba la jornada de preparativos el optimismo decaía y la lluvia suave en la capital daba paso a a chubascos y aguaceros tormentosos de mayor intensidad. Mirar al cielo dejaba de tener sentido para albergar, como última esperanza que el pronóstico del tiempo se cumpliera y la fiesta se salvara.
Y es que desde hace ya algunos años, Murcia mira al cielo los días previos a su gran fiesta. En la mente de todos estaba la lluvia que en el 2004 impidió que saliera el Bando. En la Peña El Pimentón, la espesa arboleda ayer no impedía el paso de la lluvia. Mientras las barras permanecían vacías, en la zona de la cocina -cubierta por una techumbre- más de 80 personas trabajaban. Llevan 20 días con los preparativos y el 25% de la caja que recaudan lo hacen el día del Bando. Las ganancias forman parte de los presupuestos con los que cuentan las peñas para la programación de sus actividades.
En la Peña El Pimentón entre 700 y 800 personas comerán mañana, si la climatología lo permite, a ras del cielo. Su presidente y fundador, Juan José Gil, no se muestra optimista: «Quién sabe lo que puede pasar».
En la Plaza de San Estebán, la Peña La Seda de la Alberca de las Torres salvó mejor el día al estar, como otras en esa misma plaza, cubiertas por un techo de uralita y chapa. En la comida del mediodía sirvieron más de 300 menús, según el presidente de la Peña La Seda, Ángel López Alcazar, quien, sin embargo, se temía lo peor para por la noche. «Estamos preparados para la lluvia, pero no para el frío».
Su balance de las pérdidas si las lluvias hacen acto de presencia en el día del Bando se sitúan en torno al 70% de la recaudación. «Nuestros presupuestos se pueden resentir, ya que utilizamos las ganancias para la escuela de baile y música», lamentaba López Alcazar. «La economía de las Peñas sale de aquí. Así que espero que no llueva», añadía.
No se pierde la esperanza
Esos mismos deseos y esperanzas mostraban los miembros de la Peña La Parra. Ayer a mediodía los efectos de la lluvía no se notaron y sirvieron más de 300 menús. Rufina González, una de las muchas cocineras que junto a otras muchas socias preparará lo más de 800 menús de comida típica que esperan dar en la barraca de esta peña, se mostraba más escéptica y con cara de resignación se mojaba haciendo previsiones y afirmaba «mañana lloverá». Su vicepresidente, Pedro José García, era mucho más optimista. «Mañana Murcia tendrá su Bando». Y es que la lluvia deslucío el día previo al Bando. Sin embargo, la esperanza no se perdió. Al menos, para lo que creen que los pronósticos meteorológicos suelen cumplirse.