El acto de la Quema de Judas se ha convertido en los últimos años en una cita ineludible del Sábado Santo para decenas de lorquinos. Muchos de ellos se suman a este celebración atraídos por la curiosidad de descubrir una tradición que data del siglo XVIII, que dejó de celebrarse durante algún tiempo y que hace algunos años fue recuperada con gran acierto por la Asociación de Belenistas y por la Archicofradía de Jesús Resucitado. El acto consiste en la quema simbólica de un muñeco fabricado con paja y que representa al discípulo que según la Biblia traicionó a Jesús.