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Domingo, 16 de abril de 2006
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LORCA
LORCA
La Dolorosa vistió de azul el triunfo sobre las civilizaciones egipcia y romana
Los imagen titular del Paso Azul cerró una esplendorosa comitiva bíblico-religiosa
MADRE DOLOROSA. La Virgen de los Dolores, imagen titular de la Hermandad de Labradores, Paso Azul, en la procesión del Viernes Santo. / P. A. / AGM
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Por segunda vez este año, la Santísima Virgen de los Dolores estremeció a su paso a los miles de azules que presenciaron la procesión del Viernes Santo. Bajo su palio y cubierta con el irrepetible manto que para ella hiciera el insigne Francisco Cayuela protagonizó la noche de delirio azul que iniciaron los grupos bíblicos que forman el cortejo de la cofradía. La fiesta azul se inició a media tarde cuando la Dolorosa, escoltada por cientos de fieles, recorrió la carrera principal camino de Floridablanca desde donde se incorporó a la procesión.

La procesión bíblica se inició con el grupo de los exploradores que mandó Moisés a la tierra prometida a los que seguían la infantería romana entonando las Caretas y la bandera de la cofradía con el corazón atravesado por la espada y el anagrama de María. Tras la bandera, la biga de Antíoco IV e inmediatamente después la profetisa Débora con el gran estreno de este año, un impresionante manto en color verde mar con sus busto en la parte central y orlado por una corona modernista que sustituye al que hasta ahora vestía la amazona que precedió el paso de Ptolomeo sobre biga, y de los etíopes.

Un Viernes Santo más volvieron a destacar de entre todos los grupos a caballo por la maestría de los jinetes que no cesaron de hacer piruetas sobre los equinos, sin montura y sin más apoyo que la ilusión que les mueve a hacer vibrar a los espectadores que presencian atónitos el paso de este emblemático grupo de la caballería azul.

Atónito también dejó al público el manto de Moisés que encabezaba el grupo del faraón y de su madre adoptiva Meiamén que procesiona en carroza delante del grupo a caballo de las profetisas egipcias y de la lujosa carroza de Julio César que un año más despertó las iras blancas con su actitud de indiferencia. Tras Julio César, envuelta en un mar de plumas de colores y portada a hombros por esclavos egipcios, hizo su aparición en carrera Cleopatra, uno de los personajes más significativos de la procesión azul.

La escenografía de la civilización egipcia dejó paso a la romana con Marco Antonio a la cabeza seguido del carro alegórico al emperador Nerón. El personaje y su acompañante, el filósofo Séneca, volvieron a recibir los abucheos de de los blancos. Año tras año, desde que en el año 1972 se convirtiera en la primera carroza que se incluye en las procesiones lorquinas adaptándose a las dimensiones de Juan Carlos I, el Paso azul ha sabido mantener la polémica que este personaje despierta en su puesta en carrera.

Como no podía ser de otra forma, tras Nerón las cuatro cuádrigas de los emperadores de la dinastía de los Flavios. Como un estruendo entraron por el Óvalo entre las ovaciones de los azules y los sobresaltos que estos enganches suelen producir en el publico que se enfrenta por primera vez a un espectáculo de estas características.

Once jinetes, todos ellos de la caballería romana, ayudaron a sosegar la estela dejada por las cuádrigas. Seis de ellos representan a las Sibilas que son mujeres de la antigua Grecia capaces de predecir el futuro. El Pasado viernes se mostraron en todo su esplendor con mantos de terciopelo azul profusamente bordados donde aparecen sus bustos.

Otros cuatro de estos jinetes representan a San Agustín, San Gregorio, San Jerónimo y San Ambrosio, también llevan mantos de terciopelo azul con sus efigies. El único que vistió diferente según su concepción en el cortejo es el personaje que representa al capitán de la caballería que porta un gran manto de raso granate que representa en su motivo central la Crucifixión cabeza abajo de San Pedro.

Tiberio César, en una inigualable siga alegoría del águila imperial, dio entrada a una de las caballerías más representativas del significado del bordado lorquino, la del Triunfo del Cristianismo. Los dioses mitológicos convertidos en protagonistas del oro y la seda en un conjunto de mantos bordados entre los años 1989 y 1993 empleándose para ello más de 53.000 horas de trabajo. Los diez jinetes que la componen precedían a la carroza del Triunfo del Cristianismo con la que se cerró la parte bíblica de la comitiva azul y se abrió la religiosa con el estandarte y trono del Cristo de la Buena Muerte.

Por segundo año consecutivo la magnífica talla del escultor José Planes del año 1945 procesionó en trono de andas, obra del ebanista Manuel Guzmán, que se completa con cartelas y hachones de plata del orfebre Juan Borrero que en la actualidad trabaja en el trono que la Virgen de los Dolores estrenará el Viernes de Dolores de 2007.

Los gritos desgarrados anunciaban la entrada en carrera de la Madre Dolorosa tras el paso de su hijo yacente. En su trono, adornado con rosas, y bajo una manta de pétalos de flores que caían desde todos los balcones, la Doloricas ponía el broche de oro al cortejo azul escoltada por los cuatro evangelistas y por todos los mayordomos que habían contribuido al buen ritmo de la procesión del Viernes Santo.

Al término de la misma, la Dolorosa regresaba desde Floridablanca a su templo acompañada por cientos de almas azules.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.

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