Personalmente estaba esperando que la tregua de ETA se produjera cuanto antes mejor, pero considero que una vez se ha producido, hay que tener una lógica prudencia y recibir el anuncio de ETA de un alto el fuego permanente como lo que es.
Y además de la natural satisfacción motivada por lo que significa que una banda terrorista confiese que no atentará contra la vida y los bienes de las personas, son muchos más los interrogantes que genera esta declaración que las soluciones válidas que ofrecen las afirmaciones que contiene el comunicado.
El alto el fuego anunciado por ETA no es suficiente. Lo que los ciudadanos españoles esperamos es su desaparición y su disolución definitiva.
Dicho esto, considero que sería un error que el Gobierno lo utilizara políticamente y no sólo desde sus estrategias de permanencia en el poder a toda costa.
No debemos olvidar que, en sus comunicados, ETA no se arrepiente de lo que ha hecho anteriormente, ni ha pedido perdón a las víctimas del terrorismo y a los españoles por los treinta años de sistem ática actividad basada en el desprecio más absoluto hacia la dignidad de la persona humana. Hasta ahora sólo se ha demostrado que cambia los medios de su reivindicación, pero no cambia los fines de su existencia. ETA ha modificado sus reglas de juego.
No debemos permitir que cambie las nuestras, que defienden los principios del Estado de Derecho y sustentan la convivencia democrática.
Sin duda que es un momento delicado, cosa que obliga a estar ojo avizor.
Pedro J. Piqueras Fernández