Pocas noches habrá lucido la procesión del Santo Entierro de Cristo como el pasado viernes. Pocas noches, cartageneros y visitantes habrán podido apreciar las imágenes en casi toda su dimensión. Y quien dice imágenes dice hachotes, túnicas, bordados, estandartes,... Porque pocas veces, probablemente ninguna, sucedió lo que sucedió en la noche del Viernes Santo. Y los marrajos podrán estar eternamente agradecidos porque el Santo Entierro brilló como pocas veces antes, y los miles de cartageneros y visitantes, que llenaban las caras sillas instaladas a lo largo del recorrido del desfile pasional, pudieron disfrutar como pocas veces antes.