Va como una moto en las contrarrelojs. El murciano Alejandro Valverde ha dado con la clave para superar su principal reto y convertirse, ahora sí, en un candidato firme a ganar el Tour de Francia. Así lo demostró en la última contrarreloj que ha corrido, la semana pasada en el País Vasco, en la que hizo la crono de su vida, siendo segundo, a 5'' de Gómez Marchante (Saunier Duval), en una crono de 24 kms (32'50'').
El corredor de Las Lumbreras, consciente de que este año la responsabilidad en primer grado en su actual equipo, Illes Balears-Caisse d' Epargne, sería mucho mayor que la temporada anterior, trabajó duro el pasado invierno. Viajó a Italia con la finalidad de que un biomecánico supervisase el punto más débil que tiene Valverde, las contrarrelojs.
De aquel laboratorio salió muy contento y con ganas de ver si los cambios que le hicieron en su nuevo posicionamiento sobre la bicicleta, así como en el retoque a la hora de pedalear para ganar una mayor cadencia de ritmo, habían sido favorables. Y bien que lo han sido. Si anteriormente su cadencia de pedalada por minuto era de 80, ahora ha pasado a alcanzar las 95. Esta mejora ya ha dado sus primeros frutos en la reciente Vuelta ciclista al País Vasco. Lo más esencial de esta mejora es la recuperación muscular, pues todo depende del plato que lleve puesto en cada momento, dependiendo del trazado en sí de la crono.
Según palabras de Alejandro Valverde, «al haber aumentado la cadencia de pedaleo el músculo no sufre tanto y observo que recupero con mayor rapidez muscularmente». Sobre esta última Vuelta el ciclista murciano ha manifestado sentirse muy motivado de cara a próximos compromisos, ya que «me encontré bastante bien y con unas sensaciones muy favorables de cara a un futuro no muy lejano».
Sin embargo no se marchó de vacío, pues ganó la primera etapa con final en Irún y vistió el maillot de líder. Dicha victoria no se olvidará fácilmente por lo apretadísimo que resultó el sprint que mantuvo con Óscar Freire. El jurado técnico tuvo que revisar concienzudamente la fotofinish para decidir el vencedor, con resultado favorable para Valverde por 8,96 milímetros.
Esta cronometrada era la segunda que disputaba este año. La primera fue en la etapa de Jumilla de la Vuelta a Murcia sobre 22 kilómetros y en la que no se empleó a fondo, ya que tenía a su compañero de equipo José Iván Gutiérrez, todo un especialista en esta disciplina, como mejor opción de cara al triunfo que consiguió el cántabro.
Un recuerdo que tampoco olvidará Alejandro Valverde es la mala contrarreloj que realizó en la última etapa de la Vuelta a España 2004, que le hizo bajarse del podio final que acariciaba hasta ese día en favor de Paco Mancebo.
Sin embargo las cronoescaladas se le dan bien. En la que disputó en la ronda española en el año 2003 entre San Lorenzo de Escorial y el Alto de Abantos, sobre 11,200 kilómetros fue segundo con 14" de desventaja sobre el ganador, Roberto Heras. En esa edición sí logró un puesto en el podio al quedar tercero en la clasificación general final.
De sus directores, Unzúe y Jaimerena, recibe los mejores consejos, sin olvidar a José Miguel Echávarri, que conoce en mayor medida las cualidades físicas no sólo de Valverde sino de aquellos otros corredores en los que confía. No hay que olvidar que todos los éxitos logrados por Miguel Indurain los obtuvo bajo la disciplina de este trío de técnicos.
Ahora, dos clásicas
Lo más inmediato que tiene ahora Alejandro Valverde y en lo que ha centrarse son en las clásicas extranjeras, a disputar los dos próximos domingos, la Amstel Gold Race y la Lieja-Bastonge-Lieja.
Tras un descanso mantendrá su preparación de cara al Tour, que ante la ausencia de Armstrong estará más abierto que nunca. Para el reinado que deja vacante el norteamericano hay un reducido grupo de candidatos y Valverde puede estar entre ellos.
Para conocer a fondo cómo se desenvuelve contra las manecillas del reloj tiene dos etapas por encima del medio centenar de kilómetros. Ahí estará su otra prueba de fuego en la ronda francesa. El primer día un prólogo de 7 kms., luego tendrá en la 7ª etapa la primera crono de 52 kms. Y la penúltima jornada otra de 56 kms. Que Valverde ya levanta pasiones es palpable. Aunque todavía le queda este año, si es que puede, subir a lo más alto del podio en una de las etapas del Tour de Francia que comenzará el 1 de julio. Está mentalizado y ha cambiado todo su plan de trabajo de cara a esta gran Vuelta. Será su segunda participación en la ronda francesa y en la que intentará llegar a los Campos Elíseos de París. De no sufrir lesión alguna, será uno de los corredores fijos para el paseo triunfal.
Con Valverde ya se cuenta a la hora de disputar una llegada al sprint. También se cuenta para ofrecer espectáculo en la montaña. Si mantiene la progresión, hablamos de un ciclista distinto al que ya se conocía. Con un notable avance en el punto más débil que hasta hace unos meses tenía el murciano que es una de las grandes esperanzas de la afición española en los próximos cinco años para reinar en Francia.