Cinco diputados kenianos perdieron la vida ayer al estrellarse el avión militar en el que viajaban para la celebración de una conferencia regional de paz que buscaba aliviar las tensiones tribales en la frontera con Etiopía. En el siniestro también murieron otros nueve ocupantes del aparato, que, por causas desconocidas, se accidentó cerca de Marsabit, a 450 kilómetros al noreste de la capital, Nairobi. Sólo sobrevivieron cuatro de los dieciocho viajeros, después de que la aeronave -un Y-12 de fabricación china- se viera envuelto por las llamas nada más tocar tierra.