Releo las declaraciones del Sr. Mendoza, presidente de la entidad gestora de la UCAM, y no puedo más que sorprenderme cada vez que advierto como, con dejadez, como alguien que confunde churras con merinas se deja caer que las futuribles y presumibles instalaciones que esta institución pretende levantar en Cartagena constarán, entre otras, de una Clínica Odontológica, para la realización de las prácticas de los estudiantes.
Pero vayamos por pasos, porque supongo que todos somos conscientes de que ninguna de las titulaciones propuestas para este Campus -a saber, Medicina, Derecho, Magisterio, Psicología y Ciencias del Deporte- necesitarán de una Clínica Odontológica (al menos, hasta ahora, y que yo sepa, los licenciados en Derecho no necesitan saber las complicaciones de los caninos incluidos, y los psicólogos no suelen hacer tratamientos de ortodoncia en sus clínicas), con lo que, salvo que se trate de un lapsus linguae, que casi podemos descartar tratándose de una institución tan medida, correcta y certera como es la UCAM, vemos que no son sólo estas las titulaciones que se prevén impartir, sino también otras como Odontología, Enfermería y Fisioterapia. Porque, mediante la omisión, también se pueden decir verdades a medias.
Y hete aquí que me encuentro con una gran paradoja pues mientras, como presidente de la Federación Española de Estudiantes de Odontología, tuve que convocar a a 8.500 estudiantes de todo el país a una manifestación el 24 de marzo frente a la sede del Ministerio de Educación y Ciencia para protestar por el pésimo control que se ejerce sobre el número de licenciados en Odontología -control que, como profesión sanitaria que es, debería ser férreo en todos los frentes-, en mi propia Comunidad Autónoma una mente preclara, un lince del sistema educativo, se plantea crear una nueva Facultad.
No, señores, no. No después de que hace cinco años se redujese el número de plazas por año en esta titulación en la Universidad de Murcia, para adecuarlas al mercado profesional; no después de que en los últimos cinco años Murcia haya sido la provincia en que más ha aumentado el número de dentistas (53,04%) en el período 99/04; no después de saber, como saben ustedes a partir de ahora mismo, que la ratio dentista/habitantes recomendada por la OMS para España es de 1/3.500, y en Murcia es, a día de hoy, de 1/1.808. Es decir, que hay prácticamente el doble de dentistas de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Así que no, señores, no.
Es más, si nos atenemos a lo establecido en el artículo 13.4 de la Ley Orgánica de las Profesiones Sanitarias (LOPS) y el artículo 44 de la Ley Orgánica de Universidades (LOU), la determinación del número de alumnos admitidos a la formación pregraduada responderá a las necesidades de profesionales sanitarios, necesidades que, como ya se ha visto, están sobradamente cubiertas. Por tanto, la creación de una nueva Facultad iría, no sólo en detrimento de la salud bucodental de los murcianos, sino también en contra de las propias leyes orgánicas que rigen en este país.
Y sepan ustedes que el número de médicos, enfermeros, fisioterapeutas y, en este caso, de dentistas, no es igual que el de arquitectos, maestros o abogados, porque cualquier alteración sobre las proporciones profesional/habitante producen, tanto al alza como a la baja, alteraciones en la calidad asistencial. Nuestro deber es, por tanto, hacer que la población, y los responsables políticos de la toma de estas decisiones -léase Comunidad Autónoma ó Ministerio de Educación-, sean conscientes de las repercusiones que podría tener la implementación de esta licenciatura en Cartagena, dando prioridad a la salud de la población frente a otros factores crematísticos o de índole política.
Por todo lo expuesto hasta el momento, rechazamos firmemente la presunta implantación de la licenciatura de Odontología en la Universidad Católica de San Antonio, o de cualquier otra entidad a la espera de que, como debe ser en una sociedad que busque garantizar el bien de los ciudadanos por encima de intereses privados, se impongan la razón y la cordura, y se deseche la idea de duplicar esta titulación en nuestra Región. Y todo ello, como digo, en aras de preservar la mejor calidad asistencial a la sociedad murciana, apelando a las buenas razones cristianas de todos, y a preservar la salud por encima de todo. Y no caeremos, de esa forma, en aquellas famosas palabras de Zalacaín el aventurero de Pío Baroja: entre Dios y el dinero lo segundo es lo primero.
Javier Lozano Zafra es presidente de la Federación de Estudiantes de Odontología.