Los estudiosos de religión críticos con la línea oficial de la Iglesia Católica son, a juicio de la Conferencia Episcopal Española, unos de los causantes de la pérdida de valores católicos en la sociedad. Según un documento de la jerarquía eclesiástica con motivo del 40 aniversario de la aprobación del Concilio Vaticano II, última gran reforma de la Iglesia vaticana, «algunas propuestas teológicas que hacen una presentación deformada de la misión de Jesucristo son causantes de una pérdida de la fe». La Instrucción Pastoral, título del escrito, culpa a los medios de comunicación de la situación por dar cobertura a este «pequeño» grupo de disidentes que «perturban la vida eclesial».