Italia se fue anoche a la cama sin saber quién había ganado las elecciones y con la angustia de levantarse incluso con la peor hipótesis posible: un empate entre Prodi y Berlusconi, con uno ganador en la Cámara de los Diputados, equivalente al Congreso, y otro vencedor en el Senado. Si es así, es posible que haya que repetir las elecciones. Los datos de escrutinio facilitados al cierre de esta edición no permitían despejar las dudas y todo podía ocurrir. Con resultados realmente ajustados se peleaba hasta el último voto y en una continua sucesión de adelantamientos de uno u otro bloque cabía cualquier variante: victoria de Prodi en las dos cámaras, o de Berlusconi también en las dos, o de cada uno en una.