Vibra tibia y expectante bajo la tarde que ya declina la remota plaza de Santa Catalina, adornada con banderas que señalan la sede de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad, la institución que anoche llenó de rojo el plano nazareno de esta Murcia que se ha rendido a la primavera. Mezclan los cofrades de la Caridad, joven cofradía pero ya indispensable en este sábado que antecede la Pasión, elementos de los nazarenos moraos y coloraos, imprimiéndoles un carácter propio, de gran viveza y nazarenía.