Diferente. En esa especie de gran baúl donde cabe casi todo en el que se ha convertido el primer desfile californio, el del Santísimo Cristo de la Misericordia, pasan cosas que no suelen ocurrir en el resto de procesiones. Sólo así se entiende que el público asista casi imperturbable al paso de la Virgen del Rosario, que cierra el desfile, y, sin embargo, estalle en aplausos al paso de la sección de honores de granaderos que lo escolta. O que un desfile que suele ser bastante lento, permanezca en la calle apenas tres horas por el rápido ritmo imprimido por penitentes y portapasos. Ocurrió anoche.
Es cierto que los granaderos tienen una vinculación especial con el público cartagenero, que le concede año tras año su favor, aunque también es verdad que los portapasos del Rosario (con la cara tapada por segundo año consecutivo) se esforzaron mucho en bailar la bella imagen de inspiración sevillana salida de la gubia del escultor murciano José Hernández Navarro y estrenada en 1983. Eso pasó al final del cortejo.
Antes, el carro insignia y el alegórico de los Siete Dolores dieron paso al primer trono llevado por mujeres, un total de 130 féminas que demostraron cómo el saber hacer no es sólo exclusivo los hombres. Eran las chicas de la Despedida de Jesús.
Público frío
Pronto llegó el turno para el lucimiento de la tercera imagen de Hernández Navarro (la Despedida también es suya). El Cristo de la Misericordia, estrenado en 2003, lució como el primer día, aunque la gente, que llenó las aceras al paso de la procesión, tampoco se entusiasmó demasiado. Hubo frialdad, aunque nada se le puede achacar a los participantes en la procesión, que supieron quitarse de encima los nervios del debú para completar el recorrido de forma muy digna.
Lo más emocionante llegó al final. La Virgen del Rosario escuchaba bajo su techo de palio la primera Salve que cantan los californios a la entrada de Santa María en esta Semana Santa tan especial. Mientras, los presentes admiraban el nuevo vestuario de los penitentes del Rosario, quienes conservan las túnicas blancas, pero han cambiado sus capas azules por otras blancas. Con todo, el público positivamente el rápido ritmo que tuvo el primer desfile encarnado desde su inicio.