Puede que haya gente que aún no lo conoce y, tal vez por ello, no fue un desfile multitudinario. Sin embargo, un grupo de devotos sacaron ayer por quinto año consecutivo un vía crucis, el del Cristo de la Divina Misericordia, que ha encontrado su hueco en el Viernes de Dolores. Fue seguido por un aceptable número de fieles, aunque la cifra estuvo alejada de otros desfiles similares. El cortejo, organizado por una asociación piadosa con sede en la plaza de la Merced, volvió a recorrer durante buena parte de la tarde las calles que separan el Rectorado de la Universidad Politécnica de la iglesia de la Caridad, donde hubo más público. El Cristo salió sobre su trono, estrenado el pasado año y construido en Egipto. Fue portado a hombros por su grupo de portapasos. A diferencia del resto de las procesiones, en este vía crucis no hay capirotes ni túnicas.