La Virgen de la Caridad recibió en su día grande la visita de miles de cartageneros, que acudieron a su templo para expresarle de mil y una formas, el fervor que sienten por ella.
Pero sin duda, ninguna fue tan colorida, tan alegre y tan llena de matices como la que hicieron las más de cuarenta y cinco asociaciones y colectivos de todo el término municipal, cuyos miembros, -ataviados con el traje típico de cartagenero- atestaron la iglesia de la Caridad durante toda la tarde, formando parte de un multitudinario desfile. Al final de la tarde, un río de ramos de flores inundaba el altar mayor de la imagen esculpida por Giácomo Colombo hace más de tres siglos .
Los grupos partieron desde la plaza del Ayuntamiento y recorrieron las calles más emblemáticas del casco histórico. Al llegar a la Serreta, la emoción se desbordaba. Fue a más cuando uno a uno los devotos fueron entrando en el templo.
Rondallas y folclore
La Caridad recibió infinitas muestras de cariño en forma de cientos de ramos de flores, música de rondallas y bailes folclóricos.
Al salir, las impresiones de los fieles eran muy sentidas. Una muestra: la de Ana María Alfonseda, del grupo Asis de mujeres de la asociación de vecinos de Santa Ana. Acude todos los años a la cita con la Patrona, pero en esta ocasión era más especial porque, por primera vez, venía acompañada de su nieta, Paula Pagán, que con apenas cinco años decía que «me gusta mucho el traje que me ha hecho mi abuela. Es muy bonito. Le he pedido a la Virgen que nos cuide y le he dejado una cesta con flores que pesaba mucho».
Por su parte, la orgullosa abuela explicaba que «los trajes los hacemos nosotras. Es una tarea complicada por las muchas lentejuelas que llevan. Podemos tardar un mes en hacerlos. Es un verdadero arte».
Alejandra Pardo, del grupo de San Félix, viene todos los años a encomendarse a la Virgen y a pedirle que «como mínimo nos deje como estamos. A partir de ahí, cualquier mejoría es bienvenida».
También se pudo ver a muchos hombres que hicieron la ofrenda vestidos con el traje típico. Diego Ortega, de la asociación Almarjal afirmaba que «soy cartagenero y me gusta mi Patrona, a la que le pido salud para todos. Eso es lo más importante».