A los gritos de «Chirac a prisión, Villepin dimisión»» y «Chirac a la mierda, la calle gobierna», más de 2.000 jóvenes intentaron llegar hasta el palacio del Elíseo la noche del viernes al sábado tras escuchar la alocución presidencial en la megafonía instalada en la plaza de la Bastilla.
Con el paso a la residencia del jefe del Estado cortado por un imponente cordón policial, los manifestantes deambularon hasta avanzada la madrugada de ayer por las calles de París y trataron de forzar los accesos al Senado, la Asamblea Nacional y La Sorbona.
Según datos gubernativos, la policía practicó un centenar de detenciones, dos agentes resultaron heridos leves, varios coches fueron dañados y las cristaleras de un par de hamburgueserías quedaron destrozadas.
Ayer por la mañana, siete personas fueron arrestadas por lanzar huevos contra la fachada de la sede de la UMP.
El diputado de este partido Pierre Lellouche ha denunciado el saqueo de su oficina en París por varios cientos de alborotadores a las tres de la mañana.
Una estadística de la Prefectura de Policía parisina eleva a 1.502 los arrestos registrados en la capital francesa desde el inicio de la movilización contra el CPE.
El estadillo fue facilitado a una delegación del Partido Comunista Francés que organizó una concentración para denunciar «una política de intimidación insoportable».