Joana no volverá a dejar a su hija sola en la puerta de un pub después de nueve horas de angustia sin saber nada de su pequeña. Eran cerca de las cuatro de la mañana del viernes, y la madre y su actual pareja decidieron entrar junto a unos amigos en la discoteca Mundo, en el barrio del Infante. Dejaron a la niña, de cuatro años, sola, dentro del coche, con los pestillos echados. Según la primera versión que dieron a la Policía Local, entraron «porque había un familiar embriagado al que querían recoger».
Cuando salieron del local, pasados unos minutos, la pequeña ya no estaba. Tras el primer momento de desconcierto, Joana, de 24 años y nacionalidad ecuatoriana, su novio Mauro, de 20, y el resto de acompañantes empezaron una angustiosa búsqueda por los alrededores. Fueron cerca de cincuenta minutos de tensión que terminaron por romper los nervios de Mauro. El coche en el que recorrían los alrededores, un Renault Megane, se salió de la vía en la Avenida Infante Juan Manuel y se estrelló. Tras el accidente, y ante la evidencia de que la menor no aparecía, la pareja decidió avisar a la Policía. Una patrulla de la Policía Local se personó minutos después en el lugar, en el que ya se encontraba también un coche de la Policía Nacional.
Comenzó la búsqueda, mientras la pareja prestaba declaración en las dependencias de la comisaría y la grúa se llevaba el vehículo accidentado. Los agentes removieron cielo y tierra, pero las horas pasaban y la pequeña no daba señales de vida.
A mediodía, una patrulla se desplazó a la casa de la familia, en Santa María de Gracia. Allí vive la pareja junto a la abuela de la menor, que reconoció, ante la presencia de los agentes, que había recogido a su nieta y la había llevado a casa de un familiar, en Beniel. La mujer había ocultado este hecho durante nueve horas a su propia hija, que a su vez no la había avisado de la desaparición de su nieta «para no matarla del disgusto». Al final, la desaparición resultó no ser otra cosa que una riña familiar que consiguió mantener en vilo a Policía Nacional y Local durante toda la madrugada. Al parecer, la abuela llamó a su hija Joana cuando su nieta ya estaba en su poder, y le preguntó «cómo estaba la pequeña». La madre respondió que se encontraba bien y estaba durmiendo. «Nos ocultó que era ella la que tenía a la niña», comentaba Mauro indignado.
Una patrulla se trasladó a Beniel y recogió a la menor, que pudo finalmente reunirse con su madre. Pasadas las dos y media de la tarde, la familia se reencontraba al completo en la comisaría. Madre, abuela, novio, nieta y el resto de acompañantes respondieron a las preguntas de la Policía, que trataba así de terminar de completar el rompecabezas en que se había convertido la historia. Nadie se explica cómo terminó la niña con la abuela. «Es muy pequeña, así que no creo que saliese del coche y se fuese andando desde el Infante a Santa María de Gracia, que es donde vivimos; tuvo que venir su abuela a por ella», apuntaba Mauro. Al final, todo terminó en un susto.