El presidente del Ciudad quiere una recalificación de terrenos para hacer un negocio (dicho suavemente). No va mal encaminado el señor Pina porque eso es lo que quieren el 99% de los empresarios de la construcción de Murcia.
Enrique Pina argumenta un agravio comparativo con el Real Murcia para esa petición, pero eso no es cierto. El Real Murcia mal vendió su patrimonio (La Condomina) para que a cambio se le abriera a Samper la posibilidad de hacer el estadio y todo lo demás en lo que ahora es Nueva Condomina.
Si la vieja Condomina se hubiera vendido por su verdadero valor o con verdadera voluntad política de ayudar al Real Murcia, ahora casi con seguridad no estaría Samper aquí y el Real Murcia hubiera tenido una trayectoria muy distinta.
¿Qué ofrece a cambio Enrique Pina al ayuntamiento para su petición? ¿Si se le da lo que pide a Pina se le dará lo mismo en las mismas circunstancias a otro empresario?
Espero que no asistamos a un nuevo escándalo «del ladrillo» porque los ciudadanos ni lo merecemos ni lo deseamos.
María Teresa Martínez