«Hoy puede ser un gran día». El presidente del Congreso abrió el debate sobre el 'Estatut' citando una famosa canción de Joan Manuel Serrat y dio la bienvenida a los diputados en catalán. La ocasión lo merecía. El texto de reforma estatutaria iniciaba su recta final en un pleno que resultó largo -seis horas y 45 minutos- y muy 'sonado'. El debate culminó con la votación, uno a uno, de los diputados. Fue entonces cuando el hemiciclo se llenó, según fuera el parlamentario nombrado, de aplausos y exclamaciones. Las hubo de «oooh» y «uy», éstas últimas especialmente promovidas por el diputado del PP Martínez Pujalte hacia los diputados del llamado sector 'guerrista'.
Una vez cerradas las puertas del hemiciclo, la votación se inició por orden alfabético a partir del diputado de Coalición Canaria Paulino Ribero, cuyo nombre fue elegido por el método de «insaculación», un nombre «horrendo», según Manuel Marín, para definir el sistema de sacar de un saco una papeleta. Tras los diputados, votó el Gobierno y la Mesa de la Cámara.
Encabezados por Martínez Pujalte, las filas del PP esperaron que nombraran a los llamados 'guerristas'. El primero fue José Acosta, que tras su «sí» oyó el primero de los «uy» y «ooh», mientras que algunos socialistas aplaudían. Después le llegó el turno a José María Benegas, que escuchó similares exclamaciones, así como Francisco Fernández Marugán.