Tras ver la subida de impuestos por habitante en las pedanías de Murcia y las declaraciones de José Arce, concejal de Obras y Servicios Comunitarios, no me salen las cuentas después de saber que, por ejemplo, la partida presupuestaria para las calles Platería y Trapería es de 900.000 euros; el ayuntamiento cede al Obispado más de 2.000 metros cuadrados; a un colegio privado otros 5000, y destina 241.723 euros para los sardineros. Esto sí es caradura.
¿Sabe usted que los chicos del I.E.S. Alquibla de La Alberca tienen que ir por la carretera para llegar al instituto? ¿Sabe que en Santo Ángel no tenemos biblioteca y que sólo hay pediatra dos días a la semana? ¿Sabe que ir de La Alberca a Torreagüera o San José de la Montaña supone destrozar literalmente la amortiguación de los vehículos por la cantidad de baches y agujeros en la carretera? ¿Sabe usted que los vecinos de Beniaján y Torreagüera llevan años pidiendo una piscina? ¿Sabe que hay carteles de dimisión del alcalde en varias calles de Los Dolores por la falta de actuaciones?
La verdad, no sé dónde va el poco dinero destinado a pedanías. Desde luego, a sus infraestructuras, no. Sólo se me ocurre pensar en su calle, donde vive el señor Arce, que la hizo peatonal para poder aparcar bien su coche, al que, por cierto, ningún Policía Municipal ha multado jamás por estacionar en su calle peatonal. Mientras, en otras calles cercanas sí lo hacen. Pero eso queda muy lejos de los 900.000 euros de Trapería, ¿Verdad?