La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, dijo, muy ritualmente, que el Consejo de Seguridad ha enviado «una potente señal al Irán» sobre su programa nuclear y que el texto difundido el miércoles traduce «la unanimidad de la comunidad internacional», pero el texto parece, de nuevo, un empate entre los cinco para dar un poco más de tiempo a Teherán. Otro mes.
Washington entiende manejar el asunto del modo más multilateral posible -es decir, en las antípodas de su conducta en Irak- y la secretaria de Estado sabía de sobra que el borrador franco-británico inicialmente presentado al Consejo no tenía posibilidad alguna de recibir el visto bueno de Rusia y China, de modo que aceptó una redacción descafeinada a la espera de la reunión con sus colegas ayer en Berlín.
El texto reitera la petición a Irán de que interrumpa ya todo trabajo de enriquecimiento del uranio, muestra la preocupación creciente al respecto y da un mes para que la Agencia de la Energía Atómica haga un nuevo informe al efecto. Moscú y Pekín insistían, básicamente, en tres cosas: a) sería una declaración presidencial (de la presidencia rotatoria, ahora argentina) del Consejo, no una resolución, aún muy lejana; b) volvería a dar un protagonismo a la Agencia, es decir, privilegiaría la dimensión técnica, no política; c) excluiría toda referencia a pretendidas amenazas iraníes a la paz y la seguridad internacionales.
Washington y los demás necesitaban llegar con algo concreto a la sesión monográfica que a nivel de ministros de Exteriores se celebraría ayer en Berlín (China, tan lejos, envió a un viceministro) bajo los auspicios del ministro alemán, Frank-Walter Steinmeier. De la reunión, lógicamente, no salió nada sustancialmente nuevo y el dossier debe esperar ahora otro mes para ser reactivado con el informe encargado a Mohamed al-Baradei.
Crece entre tanto la impresión de que poco o nada podrá ser obtenido ya y que en cuanto se hable de sanciones (políticas y económicas) Irán podría abandonar el Tratado de No Proliferación y seguir su rumbo nuclear por su cuenta, la fórmula norcoreana, que daría muchas oportunidades a la eventualidad de que los Estados Unidos recurran a la fuerza militar, opción que, se recuerda estos días, sigue sobre la mesa del presidente.