La Verdad Digital
Viernes, 31 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares   Página de inicio
PORTADA EL PERIÓDICO ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
LO + BUSCADO

-Flores
-Dejar de fumar
-Puente de mayo
-Alergias
-Semana de Primavera
-Vuelos baratos
-Empleo
-iPod
-Venta de pisos
-Terapias
-TV digital terrestre
-Semana Santa
-Gimnasios
-Tajes de novia
Haz clic en la categoría escogida...
OPINIÓN
ARTÍCULOS
Pedro Serna: la música callada de la pintura
Nos llega la primavera mediterránea como una señora sensual de olores naturales, como una mujer de armar tomar que embriaga nuestros sentidos y nos recarga con sus pilas alcalinas la pasión de volver a creer, al albor, en la vida como una quimera o un milagro cargado de poesía, belleza, y color. Con su poquito de dolor, pues no hay que olvidar que hasta la rosa más hermosa del jardín de Venus, tiene sus espinas.

Y para celebrar tal acontecimiento la Caja de Ahorros del Mediterráneo se pone jacarandosa y nos inaugura en la sala del Martillo, precisamente en el Día Mundial de la Poesía, una magna exposición: Visiones flamencas, del pintor Pedro Serna. Y allí estaban apoyando la efeméride, Francisco Javier Guillamón, Ildefonso Jesús Riquelme, y Juan José Mouiláa, o sea la plana mayor de la CAM con donosura, amigos y conocidos del pintor, y un seguro servidor, en calidad de periodista de investigación para dar cuenta del evento. Allí estaba yo, entre amigos, gozando de gustosas y raudas conversaciones con el novelista Pedro García Montalvo, el poeta Eloy Sánchez Rosillo, y la pintora Eva Ruiz, mientras con el rabillo del ojo miraba las acuarelas de Farruco, Manuela Carrasco, La Juana, y me entraban ganas de echar un baile. Allí estaba, y ya me estaba poniendo flamenco, contemplando las tintas sobre Chano Lobato, Manolo Caracol, Juan Talega, Terremoto, El Chocolate, y sobre el papel quería cantar por lo bajini aunque fuera por caracoles. Y ya me imaginaba que me acompañaban a la guitarra Félix de Utrera, Antonio Piñana, y Moraito Chico, pero ¿Cá!, aquello era un sueño, un sueño sí, pero por bulerías. Allí estábamos los concurrentes cumpliendo con el ritual de las exposiciones que no es otro que ver y dejarse ver, saludar a los amigos, obviar a los que hacen méritos para no serlos, y platicar placenteramente en pequeños corros que se transforman como las olas del mar. Allí estaban juntos, pero no revueltos, un buen ramillete de artistas como Esteban Linares, González Beltrán, Pepe Claros, Buendía Martínez o Severo Almansa, o Belzunce y Ángel Haro que al día siguiente inauguraban otra magna exposición en la galería La Aurora. Y por allí también estaban dos enamorados del arte, a la sazón el restaurador Paco Fuentes y el alcalde de Ceutí, Manolo Hurtado. Hasta aquí llegó lo social, la nota de lo general.

Y ahora les voy a contar una nota particular sobre estas Visiones flamencas de Serna, que no deja de tener su duende.

Hace unos meses, me dijo Pedro, que haber cuando me pasaba un día por su estudio, y yo no sé por qué entendí que el motivo era hacerme un retrato. Después de varias semanas y unas cuantas llamadas, allí me presenté. Pedro me dijo que me sentara donde quisiera, y yo después de sopesar la luz que entraba por la ventana, me decidí por el sofá. Y ahí esperaba que el maestro comenzara su obra. Sin embargo, comenzamos a hablar acerca de lo divino y lo humano, y el tiempo transcurría pausadamente, hasta llegar al motivo principal que no era otro que el mostrarme una a una, con delicadeza, esas acuarelas y tintas sobre papel que conforman esta esplendida exposición, flamenca por derecho. Pedro colocaba sobre un marco, detrás el cristal, aquellas acuarelas que iba sacando de la carpeta como si fueran bellas y delicadas criaturas. Y yo le comentaba la fuerza, la pasión, el movimiento que yo percibía en aquellas figuras que ahora en la sala del Martillo cantan y bailan al son de las guitarras creando una inigualable atmósfera libérrima. La luz de la tarde comenzaba a declinar y allí seguía esperando Patricio que el maestro con dos o tres contundentes trazos de tinta china esbozara mi cabeza romana, pero ¿Cá!, aquello había sido un malentendido que sólo yo había generado. Y la luz crepuscular ponía fin a ese sueño. No, definitivamente el maestro sencillamente quería mostrarme su trabajo. Un trabajo del cuál habíamos en las diferentes veces en las que coincidíamos viendo y escuchando flamenco por los festivales estivales de nuestra Región. Sin embargo, el maestro se reservaba una sorpresa que yo tampoco entendía. Ya habíamos visto todo el material de la muestra y más, un par de veces, hasta que con la timidez que le caracteriza: Me decía, es que no te gusta ninguna. Puedes elegir la que quieras. Y así acabó la nota particular de aquella agradable velada, no sin antes, contarle a la puerta de su casa el malentendido y reírnos de la anécdota. Así es la vida, con su poesía, su belleza y su color y la primavera que nadie sabe como viene, y así somos los flamencos.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.

[an error occurred while processing this directive]